Febrero
Noches
de angustia y recelo esperando la llamada. (Intervención-Quirúrgica)
No
llaman.
Y
la espera es angustiosa, al tiempo se nota en el corazón unas deficiencias que
con un apaño retardarían la muerte.
Mientras
tanto me veo rondar el cementerio con sus estornudantes flores, es posible que
tras un golpe pulmonar el muerto resucite moqueando, añadiendo un elemento
asqueroso a su ya feo aspecto con sus ojeras tan marcadas, ojeras de un occiso,
lo que se conoce normalmente como el fallecido, cadáver, de cuerpo presente
pero ya ausente. Para desgracia o dolor de familiares y amigos, pero con
indiferencia para los que pasaban por ahí o se presentan por cumplimentar o por
tomarse un coñac, un anís, o un sol y sombra por no hacer ascos a los licores o
discriminarlos.
Velorios.
Tengo,
evidentemente, un traje especial para velatorios y otros eventos de necesario
lustre, empaque, de circunspecto aspecto, de mirada seriedad.
Es
de considerar su versatilidad, lo mismo sirven para funerales, bodas, bautizos,
comuniones y el ahorro que ello conlleva en los tiempos que nos toca sufrir.
Aspectos
que no conviene desdeñar, el ahorro es el ahorro.
Tal
vez de obligado cumplimiento, es mantener el traje en óptimas condiciones,
cepillarlo, acompañarlo a una tintorería para que saquen lo mejor del mismo, el
ponerlo en valor, mejora su durabilidad por el auto aprecio que genera en la
tela. Sea la que sea, su procedencia, el apreciarlo en su justa medida, sin
pasarse, alarga su duración, por otro lado, lo vuelve un traje sostenible.
Ojo
al dato, se puede utilizar como mortaja.
Se
cierra el ciclo.

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