14 de octubre de 2026

 

 


Febrero

 

Noches de angustia y recelo esperando la llamada. (Intervención-Quirúrgica)

No llaman.

Y la espera es angustiosa, al tiempo se nota en el corazón unas deficiencias que con un apaño retardarían la muerte.

Mientras tanto me veo rondar el cementerio con sus estornudantes flores, es posible que tras un golpe pulmonar el muerto resucite moqueando, añadiendo un elemento asqueroso a su ya feo aspecto con sus ojeras tan marcadas, ojeras de un occiso, lo que se conoce normalmente como el fallecido, cadáver, de cuerpo presente pero ya ausente. Para desgracia o dolor de familiares y amigos, pero con indiferencia para los que pasaban por ahí o se presentan por cumplimentar o por tomarse un coñac, un anís, o un sol y sombra por no hacer ascos a los licores o discriminarlos.

Velorios.

Tengo, evidentemente, un traje especial para velatorios y otros eventos de necesario lustre, empaque, de circunspecto aspecto, de mirada seriedad.

Es de considerar su versatilidad, lo mismo sirven para funerales, bodas, bautizos, comuniones y el ahorro que ello conlleva en los tiempos que nos toca sufrir.

Aspectos que no conviene desdeñar, el ahorro es el ahorro.

Tal vez de obligado cumplimiento, es mantener el traje en óptimas condiciones, cepillarlo, acompañarlo a una tintorería para que saquen lo mejor del mismo, el ponerlo en valor, mejora su durabilidad por el auto aprecio que genera en la tela. Sea la que sea, su procedencia, el apreciarlo en su justa medida, sin pasarse, alarga su duración, por otro lado, lo vuelve un traje sostenible.

Ojo al dato, se puede utilizar como mortaja.

Se cierra el ciclo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario