Una noche de
verano, cuando el sueño es el tópico acostumbrado y la reina del bosque, por
supuesto, levita entre los carbayos.
Le gusta el
ver dormir a los segadores bajo su influjo.
Vinieron por
el trigo dorado, anteayer verde.
Se afilan
hoces, se preparan las nuevas máquinas que siegan, empacan y separan el grano.
En primavera,
las hojas del árbol caduco tienen un tono de verde intenso por la cara del sol,
en su envés el tono es más pálido, como desvaído y eso hace que la misma
estructura arbórea tenga dos matices.
Al menos.
El suave
viento, la ligera brisa, un aire trémulo alborotó la fronda dejando mi árbol
cubierto de una corona de verde claro sobre ramas con hojas de intenso y oscuro
verdor.
Un céfiro
juguetón convierte la corona en barba florida.