Yo, que por convicción
sostengo mi condición carnívora, no llego a comprender cómo algún mamífero y
algún ave se han parado cerca de mí.
Obviándome.
Eso me llevó a una
crisis existencial de las duras, pues me dio por pensar que,
o no me veían o no les daba miedo.
No
sé cuál de las dos me causa más desazón.
El
ser un ente invisible.
El
ser un ser sin importancia.
El
ser un ser que no da miedo.
Se
van a enterar, estoy decidido a comprarme una escopeta de perdigones.
Al
menos haré mucho ruido.