Las brujas no existen
Hay consenso
generalizado, las brujas no existen. Lo que hay son comportamientos malignos y
viejas con verrugas. Las viejas hacen caldos pero no se utiliza generalmente a
críos para dar sustancia a la sopa, tampoco los cocinan a fuego lento, ni los
consumen, informaciones fidedignas hablan de gallinas a la hora cocinar un
consomé. Entonces desperdiciamos la imagen de una vieja dando vueltas con un
cucharon, al perolo inmenso, debajo de un fuego ardiente. Algunas disponen de
dentaduras postizas, que a veces se caen.
Las
ancianas tienen como peculiaridad, el hecho de ser abuelas, y por muy arrugadas
que se vean, les gusta acunar y que duermas en sus brazos, lo se por propia
experiencia, se descansa bien, son acogedoras. En contrapartida están ajadas, y
con toda clase de pliegues en la piel.
Además,
babean. Eso es lo peor, cuando cae en los mofletes.
Los abuelos
pringan la cara, pero sí te limpias con el dorso de la mano, se sobrelleva. A
cambio consigues chuches y refugio contra padres pesados. Sus brazos acogen y
alejan los gritos de padres molestos y los inconvenientes de los monstruos
imaginados.
