Yo soy lo que se conoce como un tipo sin importancia,
alguien a quién se puede soslayar sin temor alguno.
Yo soy de los de abajo en el escalafón, la base de cualquier pirámide.
Y me pierdo en unos sueños fantasiosos de los que medran
por recorridos inverosímiles.
Eu soy nacido en ciudad populosa hijo de emigrantes,
de los que no añoran ni la necesidad ni el hambre.
En mi quedó la imposibilidad de pronunciar las equis
y de rebañar bien los platos.
Conservo el vago recuerdo de una abuela
a la que en mi inconsciencia no lloré,
sintiéndolo mucho.
Algún año hice de veraneante con mi abuela,
después con mis tías, algún año.
No siempre.
Cuando reuníamos recursos para un viaje
en tren y luego en Alsa.
Viajes que empezaban a las nueve de
la noche
en la Estación del Norte de la capital,
para terminar veintidós horas después
en la casa de la abuela.