Pareja
I
Desde
mi ventana veo a dos aves, jugar a encontrarse,
vuelan
alto, alto, buscándose entre las nubes o cerca de ellas,
y,
con los cielos despejados, flotan sin freno por el azul.
Más
arriba pasa un avión sin apercibir sus juegos.
Sujetos
por aluminio, plástico, o de lo que sea que se hacen
las
máquinas de viajes, de lo que sea.
A
los de aquí abajo a quiénes nos da miedo volar,
tejemos
una urdimbre de sueños, de cuentos para narrar,
a
la luz de una lamparita en un dormitorio,
al
resplandor de una lumbre,
al
calor del fogón de mi abuela.
Dispuesto
a dormir, dispuestos.
Qué
tengas dulces sueños, dulces.
II
A
los de aquí abajo nos da miedo volar.
Es
una imprudencia de la juventud,
Cuando
aún no se han activado los temores
en
las conexiones neuronales.
En
mí han funcionado plenamente,
asumí
en la educación obligatoria, todas las represiones,
recogí
muchos de los terrores al uso y alguno espontáneo.
Soy
un ser predispuesto para no hacer nada.
Para
no ofender a nadie.
Para
no romper nada.
Para
no molestar a los conspicuos próceres.
Están
encantados conmigo, salgo en todas las estadísticas,
cumplo
con los requisitos para ser uno más,
No hay comentarios:
Publicar un comentario