29 de marzo de 2026

 


Pareja

 

I

 

Desde mi ventana veo a dos aves, jugar a encontrarse,

vuelan alto, alto, buscándose entre las nubes o cerca de ellas,

y, con los cielos despejados, flotan sin freno por el azul.

Más arriba pasa un avión sin apercibir sus juegos.

Sujetos por aluminio, plástico, o de lo que sea que se hacen

las máquinas de viajes, de lo que sea.

 

A los de aquí abajo a quiénes nos da miedo volar,

tejemos una urdimbre de sueños, de cuentos para narrar,

a la luz de una lamparita en un dormitorio,

al resplandor de una lumbre,

al calor del fogón de mi abuela.

Dispuesto a dormir, dispuestos.

 

Qué tengas dulces sueños, dulces.

 


 

 

 

II

 

A los de aquí abajo nos da miedo volar.

Es una imprudencia de la juventud,

Cuando aún no se han activado los temores

en las conexiones neuronales.

 

En mí han funcionado plenamente,

asumí en la educación obligatoria, todas las represiones,

recogí muchos de los terrores al uso y alguno espontáneo.

Soy un ser predispuesto para no hacer nada.

Para no ofender a nadie.

Para no romper nada.

Para no molestar a los conspicuos próceres.

Están encantados conmigo, salgo en todas las estadísticas,

cumplo con los requisitos para ser uno más,

uno de tantos, influenciable, previsible, y…ble.


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