15 de enero de 2026



 Otoño

VI

 

Recogemos frutos nuevos,

preparamos el lagar

estrujamos la última lágrima.

Crepitan las castañas en las brasas

a los cerdos les echamos los restos inservibles

de las cosechas.

Llegará su San Martín, y el nuestro.

En el campo.

 

El smog tan consistente que lo puedes masticar.

Camiones, bocinas, humo haciendo niebla

en todos los caminos de la conocida villa

Compramos agua embotellada

bombonas en las clínicas desintoxicantes.

Pastillas para el dolor.

En la ciudad.

 

 

 

 

 

 

 

VII

 

Desde mis otoños entro al invierno

tal vez penetré a su vencimiento sin percatarme.

Me paseo por unos recuerdos

que me place visitar y te los cuento

como si mis consejos sirvieran para algo,

para alguien. 

 

¿A quién me dirijo?

 

A ternes corazones sin embrutecer.

A gentes que el olvido de la juventud no los visitó.

A corazones metalizados con fulgor de brillantina.

A los ancianos agarrados a su andador.

A nadie en concreto y a todos en particular.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VIII

 

Llueve,

los atascos monumentales.

que cada año compiten en llegar más lejos.

Caras de niños pegadas a las ventanillas.

Aprendices calándose en lugares sin autobuses.

La prosperidad y la mugre conviviendo,

ley de vida, canon perfecto.

Temiendo al otro.

Al que viene de lejos.

Al ladrón que me quiere robar.

 

En la clínica la celadora intenta leer

unos nombres impronunciables

una piel morena me ayuda a incorporarme.

Hoy también me duele más que ayer.

 

 

 

 

 

 


 

 

IX

 

En un claro del parque, un mayor

tomando el sol como los caracoles

viendo los juegos en el amplio jardín de soñadores

no hay tiempo suficiente,

el espacio se pliega con las cabalgadas

del sheriff siguiendo malosos entre los confines.

 

Los puntos de luz juegan al recuerdo

las manecillas de nuestros presentes

y el banco recogiendo aquella intimidad de pipiolos.

El primer beso, la lagrima tardía del desengaño

el levantarse y volver a ti.

Hay en el parque pliegues de lo persistente,

donde conviven, caóticamente,

los sobrantes de las memorias.

 

 

 

 

 

 

 

 

X

 

Hoy han vuelto a cerrar la ciudad                

que no pase nadie.

Ya no es una canción infantil,

ya no se juega en la calle.

 

Paseo con mascarilla y gafas protectoras hasta el reducto verde,

sorteo boñigas caninas de dueños escrupulosos,

nadie vacía las papeleras del parque

penden bolsitas negras anudadas.

Los canes se huelen

los amos cuentan lo listas que son sus mascotas,

formando círculos con las correas

contestando otro mensaje más,

por whatsapp.

 

 

 

 

 

 

 

 

XI

 

Silencio en la ciudad:

ruido ensordecedor de neumáticos

motores broncos, cláxones de coches,

ambulancias a toda sirena.

 

Hay impedimentos a la libre circulación.

El giro imposible del autobús

paqueteros en doble fila

el paso desconfiado de los ciudadanos.

Casas con doble ventana

 

Hay que salir del centro para romper silencios.

Los desheredados hablan en voz alta

música a tope.

Por las esquinas se oye a gente gritar.

 

 

 


 

 

 

 

 

XII

       

Vestir el pasado con encajes que nunca tuve.

Me tienta:

«Cualquiera tiempo pasado fue mejor».

A mi parecer.

Se avienen dolientes vivencias

de años mozos,

y apetezco decir:

«cualquier tiempo pasado fue peor»,

parafraseando a los viejos cantantes.

 

Descubro canciones que nunca escuché,

y que nunca canté,

y eran tan hermosas,

y fueron tan conocidas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XIII

 

El otoño acaba oficialmente

el veintiuno-veintidós.

El décimo segundo mes del año solar, se llama diez.

Empieza a pesar tanto manto de hojas caídas.

 

Ojalá mañana nieve

o el viento se lleve

todas las tribulaciones.

 

Los bronces, los dorados están sucios,

no es una estación conveniente.

Acaba por agotarme tanta perfección.

No me importaría su despedida.

Por este año.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XIV

 

Las noches son más largas

para acoger mejor las caricias

en este obligado estantío.

A rebujarse entre sábanas

pasado el día.

Aprender de otra piel

la importancia de esta vida

No dejar resquicios al hastío

de las complicadas jornadas

de nuestro aburrido discurrir.

Instruirse sí,

en el conocimiento enciclopédico

de los cuerpos en contacto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XV

 

El entretiempo, alusivo a la edad madura,

preámbulo de lo viejo, de cuánto cuesta doblarse.

 

Mejor déjalas ahí, ya se las llevara el viento.

Retrasar lo que se pueda la provecta edad

que se viene.

 

A la voz de «después de usted, señor»,

del maldito mocete de irónica educación.

 

No nos engañemos la estación anuncia

sin solución de continuidad,

el invierno.

 

El otoño no es tan perfecto como él se cree

pues se parten las aves a climas más benignos.

Los pastores se llevan de trashumancia el ganado.

 

 

 

 

 

 

XVI

 

Es el momento de la melancolía,

lo reconozco.

De recordar lo imaginado de neno,

los trasgos trasteando con las hojas húmedas

o de esas bromas pesadas que les prestaba hacer.

 

Necesitábamos de encantos y sortilegios para seguir.

Cuartetas que aprendí para olvidar al crecer

historias con moraleja.

No fíes del trasnu, que no te vea,

pues de travieso se sienta sobre tus tripas

causando inmenso dolor

y solo te libra el sortilegio

aprendido de los abuelos.

 

            —Dime tía, dime tía, por favor,

olvideme de las palabras contra el dolor.

Y ríe, ríe sin parar.

Ya eres demasiado mayor

Ya no te puedo decir.

Creciste,

ya eres mayor.

 



XIX

 

El otoño es una estación de paso

 

 

Estoy perdiendo mis días.

El otoño es una estación de paso.

Hay una pulsión de huida, de al menos no quedarse,

no traspasar la frontera de lo que se percibe gélido.

Perdidos.

No quiero estar aquí en el tiempo de las hojas caducas,

empujando hacia la frontera de la edad provecta,

no me siento preparado.

Quiero volver al verano y los sentidos en ebullición,

cuando la piel te quema.

He de reconocer que los amaneceres me pillaban

siempre dormido, demasiado cedo para estar despierto.

Ahora llegan las horas de contemplar amaneceres,

en los meses dorados, a las puertas de otro futuro.

 


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario