15 de noviembre de 2009
Celestino Hombrigo. IV
10 de noviembre de 2009
Cine de Verano

Bajo la presión del entorno sucumbe una vez más los espacios de mi infancia.
o Me robaron el cine de verano.
o Hasta luego Luckas.
A mi me gustaba el cine de verano.
El lugar donde veraneo. Un fuerte calor y una gran humedad. Es el Bochorno.
Había noches, calurosas noches, cargados de bocatas. Una familia con críos, con abuelos, y con cojines.
Cojines bajo el brazo, cada uno con el suyo y unas rebecas p'al relente.
En la pantalla una pelí, en la mano “Palomitas of course”, agua, refrescos y una cerveza para papá.
Las palomitas eran nuestro premio después de acabar el bocata.
Un clamoroso estrépito saluda el trompazo que se ha ganado el villano, ese pedazo de malhechor y malandrín. Es influencia del abuelo.
El abuelo nos manda callar, pues no se entera de la película. Afortunadamente los otros niños en el cine no le hacen caso, se abre la veda para vitorear en el cine.
Mi hermano pequeño siempre se duerme a mitad de la película y tengo que contársela luego. Yo me encorajino, porque sí se va a dormir que se quede en casa viendo la tele.
Abrieron un cine para todas las estaciones, con aire climatizado.
Nos cerraron el cine de verano.
Adiós al bocata, las palomitas y a volver medio dormido, a caballo sobre mi padre.
Adiós a la doble sesión continua.
Ahora he ganado, una única película, al doble de precio, con aire acondicionado y en silencio. -¡Que como venga el acomodador!.
Adiós al cine de verano. Adiós
1 de noviembre de 2009
Nunca pasa nada.
Llegamos al Campo de exterminio de Bełżec por nuestros medios, somos turistas.
Hemos llegado tarde para visitar el museo, mas las puertas abiertas y un horario en el monumento nos informa que aún tenemos dos horas para hollar con pasos y miradas el austero recinto.
“Construido para limpiar la zona. Una vez cumplidos con creces los objetivos, se procede a desmantelar el lugar y dinamitar las construcciones especiales. Aplanar la zona. Ocultar cualquier tipo de vestigio”.
No me atrevo a cruzar el umbral.
Dudo.
Un adulto, rodeado de jóvenes con Kipá, explica no sé qué historias en su lenguaje incomprensible.
Una suave pendiente obliga a levantar la mirada hasta las lindes del campo actual, donde una ristra de árboles marca los confines del campo. Una ristra de árboles como un conjuro para purificar el humo, latente sesenta años después.
Al acabar el granito, empieza a la derecha un rectángulo inmenso cubierto con las escorias. Enormes escorias de algún gran horno. A la izquierda, otro campo de escorias y cenizas. En el medio, un estrecho paso que se hunde en la tierra.
Escorias, restos, cenizas, desolación, escorias.
Un grupo camina por el no tan estrecho paso, casi plano. Son paredes que se elevan.
Vacío el camino. Empezamos a caminar entre los campos de escorias, viendo como las paredes crecen hasta llegar mas arriba de mi cabeza.
Y me hundo.
Al mirar hacia arriba, las paredes cada vez mas altas. Y oigo gritos callados. Llevo mis dientes enganchados, férreamente encajadas las mandíbulas, algo me pesa, algo dentro de mí me pesa.
No, no he roto a llorar, sólo una pequeña dificultad al tragar y unos ojos un tanto vidriosos. Llegados al final del pasillo, una extensa pared de lamentaciones con un texto del paciente Job. A derecha e izquierda unas escaleras para salir del foso.
En la pared de la derecha empieza una letanía de nombres propios, pacientemente ordenados. Todos los nombres y sus variaciones. Nombres de gente: Antoine, Anton, ... Maria, Maran, Mario, ... en la pared de la derecha, en la pared de la izquierda. Los nombres de los que aquí fueron apeados.
Todo es confusión, preferiría quedar impasible. Lo preferiría.
No tengo ningún derecho a llorar.
Intento decirle algo a E, ... y mis labios no se mueven. Imposible abrir la boca, silencio y una hilera de árboles lo circunscriben, haciendo frontera.
Al final de los peldaños los ojos saltan a la fila de árboles, árboles verdes cercando del campo. Un contraste verde y vivo. La naturaleza. En el suelo, la escoria negra y gris que cubre la ladera. Lo humano.
Losa tras losa, acotando el campo de escorias, lo bordean con nombres repetidos, y con distintas fechas. Una ciudad, 1 de Enero de 1942; otra ciudad, otra fecha; otra ciudad, otra fecha; otra ciudad, otra fecha... Uno tras otro, los nombres de pueblos y ciudades donde vivían gentes.
Minuciosos. Se aseguraron volviendo las veces precisas. Así otra losa, la misma ciudad, diferente fecha...
Seguros están de que no queda nadie. Las cenizas a la tierra para alimentar el bosque. Las construcciones voladas.
Dejarlo todo tan limpio como antes.
Aquí, nunca pasa nada.
El eterno camino que nos lleva a Bełżec.
Campo de escorias. Olor a muerte.
Voy con mi paso asustadizo y oigo en mi mente los ayes callados de ese pueblo, desvanecido hace ya sesenta años.
Aún amagan las lagrimas por salir, cuando vuelvo a Bełżec.
No tengo ningún derecho a llorar.
Una sola vez fui, pero vuelvo y vuelvo con mi memoria, y no puedo borrarlo.
Y voy bajando por el estrecho pasillo que nos lleva al mural de nombres propios grabados en la piedra. Se ven las escorias. Y el horizonte del pasillo sube hasta cegar el campo inerte. Y ahora aumentan los quejidos, aumenta el frío.
Y nos vamos hundiendo.
Bajando a la muerte de un pueblo del pasado, un pueblo del presente.
Perdiéndose en la parte mas aciaga del ser humano.
30 de octubre de 2009
Feliz cumpleaños Sandra
28 de octubre de 2009
La casa que brota de la agreste roca.

En Cáceres.
De la dura peña nacen los cimientos del viejo Cáceres.
Se asientan los cimientos de la casa solariega sobre una roca vieja.
Su basamento se apoya en ella.
Las casas desde las rocas, nacen al mundo por la voluntad del hombre, su necesidad, su capricho.
Roca pulida por el tiempo y por la humana presencia.
Roca sosteniendo la piedra tallada.
Roca aguantando la casa, la de altas paredes, en las calles estrechas que se pueden tocar con los brazos extendidos.
Las casas, sus torres, las mismas construcciones que el famoso tapiz del tiempo ha dado lustre y en el que la hiedra ha trepado.
La hiedra otoño y verde, ha pintado de colores la casa, la hiedra encaramada hasta el balcón de los suspiros.
La hiedra que cada otoño renueva su traje.
La hiedra para asaltar amores.
La hiedra, el modisto natural, no tiene reparo en calzar al mundo con cómodos escarpines.
La hiedra y sus trajes a medida. La hiedra es tolerante con la poda cuando entiende que le tira un poco la sisa.
La hiedra pared arriba.
La hiedra candoroso primor que nos abraza.
La hiedra nos abraza con el primor candoroso de una abuela,
con su tierno abrazo,
con su manto verde y oro, en otoño,
con su manto verde contento en primavera.
Las hiedras, las parras, las torres mochadas.
Es Cáceres.
12 de octubre de 2009
Diario de un taliban
Voy a definirme, voy a tomar postura, a partir del día de ayer el ideal de mi vida será ...
... Adoro a Mafalda.
Voy a decir por ahí.
Voy a cascarlo.
Me encanta tu presencia.
Me hace feliz verte.
Como Neotalibán he decidido emboscarme y cuando vea una aglomeración de gentes, sorprenderles con una lluvia de pétalos gratuita.
Será una actividad peligrosa., condenada al sacrificio.
No me gustan especialmente las flores, tengo una reseñable proclividad al estornudo con sinusitis.
Yo cambiaría los pétalos por mimitos.
Siempre es buen momento para un ataque descoordinado de cariño.
Necesito un arrumaco.
Te vas a enterar, a mí no hay quién gane a cariñitos
–Guille lo dice.
Me gustan los ojos que sonríen.
Voy a regalar gracias, aunque no me apetezca.
Hay gente en el mundo que no soporto, pero sigo sonriendo al mundo mundial.
A veces me enfado, es normal.
A veces discuto, es normal.
Hago desde mi blog un llamamiento mundial por la paz.
Quiero invitaros a organizar comandos sorpresa, especializados en besos de hada.
Besos de mariposa.
He recuperado el sueño, gracias a unos ojos acastañados.
Ayer fue atacada la embajada China, con mil flores de cerezo.
La embajada de Estados Unidos ha recibido de una tacada dos mil cartas con poemas de Walt Whitman.
Un amigo mío se ha sentado delante del mausoleo al soldado desconocido, y ha llorado.
Un amigo caminaba por la calle de su ciudad, se ha cruzado con unos magrebíes, y no ha cambiado de acera.
Me gustan las camisas alegres y floreadas de los africanos.
Una enfermera negra como el carbón me ha tomado el pulso, me ha sonreído, me ha hecho feliz.
Cambio palabras por besos y frases por achuchones.
Reivindiquemos la lírica como arma de construcción masiva.
Los elegantes pasos de un flamenco rosa.
Una bandada de Cisnes en el cielo.
Ni una puesta de sol, ni el amanecer mas vibrante tienen nada que hacer, cuando se colorean tus papitos.
Esos papitos que tu tienes,
para sí los querría
el amanecer del día,
y los envidia,
lo sé,
los románticos ocasos.
***
30 de septiembre de 2009
ENFRENTE DE LA PLAYA.

Te cuento.
Una vez en la playa, en pleno verano, canícula, con un sol de justicia. Distraía mi ocio observando la calidad de tantos cuerpos semidesnudos. Cuero viejo. Alguna piel nueva.
Una señora con niño embadurna concienzudamente a su crío. Toalla, silla, sombrilla. La señora divertida, aplaude las gracias de su niño en la orilla.
Un sorprendente ruido recorre la playa, todo el mundo mira extrañado a derecha e izquierda. Un súbito silencio tras el rugido.
Un niño rompe a llorar. Es la señal para que vuelva el barullo, esta vez más alto, más fuerte, más sonoro. Estrépito al sol.
Extrañeza en unos rostros, otros, claramente visitados por el miedo, recogen apresurados toalla y sombrilla.
¿Qué habrá sido eso?
Mucha gente. El efecto dominó les lleva a ausentarse de la playa. No hay miedo visible.
¿NO?
Una inquietante presencia de ánimo envuelve a esas personas ausentándose de la playa. Reparo, prudencia, tal vez temor. Sus huecos, empero, son inmediatamente ocupados por los despreocupados turistas que siempre fluyen, invadiendo la interminable playa.
En un país meridional, en pleno verano, cuando la calor nos acerca al mar.
Tranquilamente el agua se retira. Y numerosos bañistas a remojo se encuentran en breve lapso de tiempo, privados del agua marina que antes les circundaba. Me fijo en un hecho curioso, no sólo los bañistas se han quedado en seco, un pez de esos que habitan cercanos a las costa, da coletazos sobre la arena, es presumible que se ahogue, ese y los congéneres del entorno, tampoco es que sean muchos. Abundan eso sí, los cangrejos y las estrellas de mar, también esos otros especímenes de los que tanto proliferan por las rocas playeras. Erizos. Babosas de mar. Crustáceos, muchos crustáceos.
Se ve el desconcierto en los rostros de los turistas. Y un camarero con bandeja en ristre, se encuentra parado, atónito.
Hay una ligera vibración en el aire, apenas perceptible, una ligera onda aviva el vuelo de los pájaros de la zona, tornándolos huidizos.
El mar vuelve.
A lo grande.
Y pasa por encima, muy por encima de tanta gente. Va el agua cubriéndolo todo. Hasta los cuatro pisos del hotel.
Por un momento todo pasa a ser parte del mundo submarino. Una mesa se desplaza grácilmente en su nuevo medio, a su lado una expendedora de refrescos. Van intercambiando posiciones.
Empiezo a fijarme en el extraño desfile.
Esa es una barca de pesca. Submarina. Vacía.
Un coche. Submarino.
Veo toda clase de frutas submarinas abandonando el puesto que hay al final de la playa.
Por ahí viene el susodicho puesto. Submarino.
Eso otro parece un cuerpo. Submarino.
Está todo revuelto y cada vez mas objetos, inanimados ya, transitan por el mar que lo invade todo.
Una barca de recreo. Submarina, alucinadamente inclinada viene derecha hacía mí, hacía el ojo de buey de la cámara hiperbárica en la que me metieron ayer.
El choque lo pone todo patas arriba y una grieta aparece en el fuselaje. Flotamos en el agua, pero aquí dentro, cambiar de posición continuamente, es muy irritante. He perdido un gran campo de visión, maridado como voy con la barca de recreo.
Por la grieta rezuma sin pausa el agua de mar. En nuestro camino se interpone un tejado submarino, inevitablemente, el roce produce otra grieta en el improvisado batiscafo donde me guarezco.
Sospecho que tanta agua no traerá nada bueno.
Me refiero al agua que cada vez en mayor medida entra en mi recinto.
23 de septiembre de 2009
Al cruzar la calle
He salido a por pan.
Voy de transeúnte por la acera de mi ciudad en agosto. Busco una panadería y un semáforo en rojo me dice: no se pasa. Es agosto. No hay coches en la calle, están en la playa. Miro a un lado y a otro. Para que esperar. Cruzo la calle con el semáforo en rojo. Con la habilidad que me caracteriza he sacado un cigarrillo del bolsillo acercándolo a mis labios.
Un golpe en las piernas y estas salen volando en un impresionante salto mortal carpado, con posibilidad de incluir medio tirabuzón. Las piernas en el aire por encima de mi cabeza. ¿Como han ido a parar ahí?. Mi cabeza invertida, los pies al aire, quiero decir arriba, aunque también al aire, las sandalias se fueron. ¡Adiós!.
Todo mi cráneo impacta contra el parabrisas del coche desconocido, frena mi cabeza, acentuando el giro de las piernas rotas, “por lo que veo desde mi posición es evidente que las piernas van rotas, eso debe de doler, la que me espera”.
Todo va tan rápido que mi cerebro no ha recibido avisos de dolor de ninguna parte, pero por rigurosa deducción es evidente que el aviso llegará y si no hay nada que lo impida me va a doler.
El giro me lleva a sobrepasar el largo coche desconocido que me está atropellando, voy descendiendo directo al asfalto, detrás del coche.
Y veo
Un coche pasado de frenada.
Un cuerpo detrás sobre el asfalto.
Ha sido mi primer salto mortal, además carpado, con medio tirabuzón, no ha sido considerado por los jueces de silla, por la evidente carencia de jueces en Agosto y en la calle.
A pesar de la gravedad de la situación, antes de perder al completo la consciencia o la vida, pues no sé aún como terminara el sucedido.
Me he dado cuenta de dos cosas, primero y por poner orden: La fuerza de la gravedad existe, ha hecho su trabajo con la eficacia que le caracteriza, un giro mas o menos elaborado encadenado a la inercia, velocidad y esas otras formulas de matemáticas aplicadas, aplicadas al incidente.
Segundo: Mi cara no esta preparada para impactar con el asfalto, con el negro, sucio, granulado asfalto, en el camino de coches.
En definitiva: Es peligroso sacar un cigarrillo mientras cruzas la calle. Tendría que dejar de fumar.
En estos momentos me doy cuenta de mi incoherencia y paso a un fundido en negro.
16 de septiembre de 2009
Cafè

En la cocina hay siempre dispuesta, una cafetera vacía, esperando ser rellenada por un molido café.
Cumplido el ritual de la molienda, paso con diligencia, es más, con presteza, a prender la cocina, presionando gracilmente, el encendido de la encimera.
Suspense ...
El circuito eléctrico no da señales de encendido.
Extrañeza ...
Vuelvo a probar.
Insisto en ello. Nada, ni caso.
Nerviosismo ...
Repito, varias veces, el procedimiento estándar para el encendido de encimeras. Varias nerviosas veces. Pero esto no funciona. Nada.
Una profunda desazón empieza a recorrerme el espinazo.
Mis ojos recorren la cocina en busca de una explicación. Miro enrededor en busca de una ayuda, que aunque esperada, no llega. Clamo al techo, increpándolo con mi dolor. Sólo el silencio acompaña mis quejíos.
¿Que hacer?
Unas profundas respiraciones consiguen la necesaria calma previa a cualquier reflexión no impulsiva.
-- Seguro que hay un manual de instrucciones, adecuado para resolver las incidencias que genere la encimera.
Abro variopintos cajones. Rebusco en las alacenas. La cafetera inerte sobre el fogón apagado, indiferente, la cafetera, a las angustias de mi ser descafeinado.
No hay manual. Hay agobios en mis carnes. Y la gente durmiendo.
¡Insolidarios!.
Por un instante reposo mi espalda en la pared, (anchas espaldas, por cierto) y contengo mis temblores. Una gota de perlado sudor desciende por mi sien izquierda, dejando la derecha descompensada.
Mis uñas, fieras uñas, intentan escalar por la pared de la cocina y los malditos baldosines me devuelven un chirrido molesto, inquietante.
Cae sobre mi la depresión.
La cafetería mas cercana, varias millas tierra adentro, no es la solución. El despertar a los compañeros de veraneo, tampoco, temo que no fueran bien recibidas mis necesidades y acabar rodeado de la trifulca, que mi experiencia me dicta como hartamente probable.
Desecho la postrer idea de meter la cafetera en el microondas, por mor de ser la cafetera amplia y el microondas estrecho.
También por temor, no sé quién me advirtió, de las nefastas consecuencias, de olvidar un objeto metálico cualesquiera, encerrado entre las seis paredes de un horno microondas.
Por cierto.¿Se puede decir microgüabes (microwaves)?.
¿Qué alternativas me quedan?.
Calentar agua en el microondas. Este destello de inteligencia es uno de los rasgos que me caracterizan.
Pensé en un café de puchero, pero desecho la idea, sin colador me vería obligado a llenar de salivazos mi entorno, en vano intento de deshacerme de los posos de café, que invariablemente terminarían en la punta de mi lengua y que francamente, no son de mi agrado.
Me pasé a lo sajón.
Un triste té, con nube y media de leche.
La teína evitó que cayera en la espiral angustiosa de la desesperación suicida. Un té frío.
Una hora y treinta y siete minutos de pena, sollozos y quebrantos, mientras discurre la espera por la ansiada llegada del personal técnico.
El Encimero de Urgencias.
Casi dos horas de espera, hasta que por fin, subió el café.
Sniff.
Sniff.
31 de agosto de 2009
Lo contaba nuestra madre. 1ª parte.

El hijo de un descanso.
Mi hermano nació el último año de la guerra civil. En una casa. En el monte del Occidente Asturiano.
Había ido mi padre a reponerse de las heridas sufridas en combate. La sangre joven rehabilita las heridas, restaña el vigor perdido. Y tanto vigor, junto a lo que entonces denominaban “el natural uso del matrimonio”, genero una nueva vida: El primogénito.
Es mi hermano hijo de un descanso. Un descanso en la guerra.
Tuvo mi hermano dos nacimientos, el natural y, el otro.
Existía en las casas de labranza una trapiella en el suelo del dormitorio, orientado a vigilar a las vacas, sobre todo a las parturientas. Este ventanuco permitía, sin abandonar el cálido lecho, observar su estado en las aburridas, en las frías, en las largas estancias de la oscuridad del invierno.
Luis, que es el nombre de pila, y por el que aún le reconocemos, debía estar en los inicios de sus movimientos. Y en algún descuido de nuestra madre. Las madres también duermen. Decía pues, que en un instante, desde el ventanuco del suelo, cayó mi hermano a la cuadra.
Felechos, toxos y otra folgueira amortiguaron su caída, que fue considerable. Aún así, debajo permanecía un penedo. Así que el golpe amortiguado terminó con su sien impactando en un canto.
De ahí su cicatriz que aún nos muestra cuando nos visita la nostalgia. Escasa la distancia, menos de medio centímetro desde su sien, a lo que hoy resta de su bregadura. La marca de su segundo nacimiento.
Mi afortunado hermano vino entonces, a nacer dos veces, una de la forma acostumbrada y mas convencional y, la otra, después de un vuelo sobre la cuadra.
Para enredarlo un poco más.
Se hace constar como nacido en el lugar llamado Rabejo, es decir, la casa de mi madre. Pero sospecho por los relatos que debió venir al mundo en el Bao, donde mi madre residía durante la guerra civil. En casa del tío Miguel y de la tía Consuelo.
El Rabejo, la castellanizada forma que se permitía en aquellos tiempos. Nombre que constaba en el DNI de mi madre y de mi hermano. Más tarde pasó a ser Rabexo. En virtud de la democracia, sus autonomías y la recuperación de las formas vernáculas.
Y no es lo mismo haber nacido en el Rabejo, con ese pedazo de jota, a ser natural del Rabexo, con una equis pronunciada como una che francesa.
Hoy desaparecido el lugar administrativamente, a pasado a ser natural de la Caridad. Distante varias leguas, es decir, unos veinte kilómetros del lugar.
Por algún motivo mágico parece lógico el lío administrativo, para no ser menos que los sucedidos. Allá por el año 39.
2 de agosto de 2009
Celestino Hombrigo. III

Celestino aclamado gaitero de la Braña, lugar cercano al monte Penouta, reconocido lugar, mas tarde famoso por su antena repetidor, asombro tecnológico de la zona.
Celestino va a las romerías con mi abuela de niña, un largo camino siempre. A cambio unos perroes y algún culín de sidra
Celestino toca la gaita, toca el violín y se le daba bien juntar palabras.
Frases con sustancia de mi amigo Celestino.
***
Unas carnes jóvenes adecuan su cuerpo al verano
De frente vienen bailando sus pechos
Sonríes lloroso
***
Poca risa, mucho dolor.
***
La sien pegada al asfalto frío
En la boca se recogen las enlodadas aguas
Pegotes de sangre negra adheridos a la nariz
***
A veces, las formas de las letras tienen su propia elegancia.
***
Mira que bien, dibujan los labios besos en el aire.
***
Mira que bien se dibujan los labios con los besos dados.
***
Mira la noche pintada de versos cubriendo el firmamento.
***
Sueños de amor
Labios de aire
Bocetos de amor.
***
Persona.
Te visten versos o ligeras gasas o tenues brisas.
Te suben manos (mías)
***
Quiero morir.
Quieres morir.
***
Caramelo de limón.
Caramelo de café con leche.
Bomboncito de licor,
***
La huella de dolor,
es una muesca en el sentió,
que no borra el agua de ojos,
ni la esencia de dioses.
***
No quiero vagar impasible entre la miríada de sendas
que surcan los estultos vericuetos de la vida.
***
10 de julio de 2009
mil camellos
Mil camellos en un oasis beben agua, comen dátiles.
Un beduino los ve, los quiere para sí.
Mil camellos rodean al Beduino y hacen vibrar el belfo inferior.
Mil camellos pastan en el oasis y el beduino se siente rico por tener mil camellos.
Al Beduino le gustaría llamar a sus amigos y hablarles de sus posesiones, de su nueva opulencia. Compartir con ellos su buena estrella.
Pero no se marcha por temor a que le roben.
Echa en falta una bella Hurí.
En todo caso, una familia, unos niños jugando, también unos envidiosos vecinos.
Pero no se marcha por temor a que le roben.
El Beduino sueña con viajar y conocer otras gentes, se ve a sí mismo comerciar con alfombras turcas, con delicadas pasminas.
Va y viene, llevando té, tomando té.
Conociendo.
Pero no se marcha por temor a que le roben.
Cada noche construye un nuevo palacio y unas hermosas cuadras para sus mil camellos.
Cada noche los amigos le traen presentes.
Cada noche les enseña los ricos establos llenos de mil camellos.
Cada día el sol derrite sus minaretes.
Cada día la arena sumerge su casa.
Cada día.
Ha pasado tanto tiempo y los camellos no tienen memoria. No hay nadie para contar la historia del Beduino de los mil camellos.
Hay un oasis con dos mil camellos, que beben agua, que comen dátiles, pastan tranquilos en el famoso oasis de los mil camellos.
Un beduino que les ve ...
Pero no se marcha por temor a que le roben.
8 de julio de 2009
Celestino Hombrigo. II
Frases con sustancia de mi amigo celestino
Herido de amor, hundido. Solo.
Ascenso equivocado.
Remedios.
***
Remesas insospechadas de dulce de membrillo.
***
Quita tu mano del sol que abrasa.
Tapa un poco de mi miedo, se acerca el invierno.
***
Se asoma.
Hay alguien ahí.
***
Dices tantas cosas sin sustancia
que adormeces a los muertos.
***
Los cadáveres de miríadas de gusanos lampiños,
invierten en nauseas que los alimenten.
***
Sabes que me duele verte.
***
Tengo poco que decir, nada que hablar.
Encerrado en mi mutismo ingenuo, espero que se resuelva el mundo por sí solo.
Al menos lo mas cercano, al menos mis seres queridos.
***
Por la escalera abajo, desde el desván que han limpiado, bajan ellas.
Rociaditas de sudor
***
Una brisa me persigue trayendo olores de mujer.
Me gusta oír música cuando estoy enamorado,
sólo, cuando estoy enamorado
Sorpresa, lo que sus manos producen en mi piel.
***
Miro tus ojos
Actos gratuitos.
***
Alamedas que al río llevan
Alamedas para mis sueños
Alamedas
***
Bosques de cipreses,
Jardín florido
Fuente en un parque
Amor perdido
***
Caminas a la sombra de tus soledades
***
Irritante la primavera y los estornudos
***
5 de julio de 2009
Asi en plural, 3ª parte
Tengo la tendencia de leer, no sé como justificarme, tampoco sé que le encuentro a eso de leer tanto garabato ininteligible, si no fuera por mi desbocada tendencia a imaginarme historias cuando leo. También cuando escucho. Debilidad imperdonable de carácter que me hace caer en las musarañas. Quiero decir que a veces me cuelgo del techo o del aire por puro vicio, por mor de los ensueños. Discurre así mi pasar cotidiano semejante a una acelga sin aliñar. Sosa la vida, mas los sueños, ¡ caray con los sueños ! esos sí tienen sustancia e intención.
Tal vez por eso me encanta reescribir los mitos, por ejemplo el origen del hombre, el primer hermanicidio, los ogros que habitan el bosque, -espera ... de los ogros todavía no he contado nada.
Los Ogros, el Ogro
Los primeros seres humanos tienen su origen en el África. Pero como no se podían estar quietos y son seres móviles de amplia cobertura, se desplazan por todas partes. En su deambular tropiezan con plantas y animales. Tienen una naturaleza curiosa y estómagos resistentes y le hacen a todo sin problemas. Ocupan un lugar y se lo comen, cuando empieza a escasear la cosa unos se van y otros se quedan (los perezosos) – y es que ir p’a n’a.-
Y ahí los tienes con sus añagazas para cazar pájaros, con sus silex para cortar las carnes de las carroñas que encontraban. También es de presumir que algo debían cazar, los mas pequeños y débiles de la fauna. Me resisto a creer que los primitivos fueran esencialmente cazadores, solo hace falta comparar la dentadura de otros animales carroñeros, leones, hienas ... y comprobar que nuestras muelas son multiuso. Es decir pueden masticar carne y altramuces, nueces, avellanas, melocotones y alguna raíz o tubérculo cebollino, que nosotros podemos masticar y que otros no.
-Me disperso. - Mucho.
Parece que de antiguo habían ocupado muchas partes del planeta unos parientes lejanos, muy lejanos, - Neardental - y eran feos con avaricia.
¿Que hacemos hoy en día cuando nos encontramos con gente en unas tierras que nos gustan?.
Respuesta: Les conquistamos, y al que no le guste que se retire al bosque. Evidentemente, el símil sirve para nuestra época, cambia tierra por óleo negro o diamantes o etcétera.
Una vez soslayados los primos lejanos y para no hacernos mala sangre, pues contamos historias divertidas a la lumbre de una amplia fogata. Aparte de dar miedo y risa, se educa a los niños para que no se alejen mucho del poblado, y del bosque ni mentarlo: que hay allí unas bestias feroces de prominentes mandíbulas, que se comen a los niños malos, con esas manazas y grande colmillos, y ese olor nauseabundo apestándolo todo, están ahí al acecho, en lo profundo del bosque.
Claro, la mujer o la mama del ogro será una bruja que coge hierbas y otras guarrerías con las que hace extraños brebajes ... cocinando a los tiernos infantes.
Creces con esas historias, y cuando llega el momento de ser hombre y demostrarlo. “Porque no incordiar ogros”. Es mas los jóvenes más corajudos tendrán tendencia de hacer algo mas que molestarlos y cuando se aburren se juntan varios para apalear ogros.
Los probiños serían feos pero tenían su coranzocito y hartos de broncas y palizas se van retirando, se van alejando. Y tanta dificultad merma su especie, van quedando cada vez menos, hasta llegar al umbral sin retorno y desaparecen.
Nos quedan los restos fósiles y nos quedan los cuentos.
3 de julio de 2009
Me gusta leer
¡ Hala ¡ , a leer.
Y aprendí a leer entre la calle y la escuela.
Es un recuerdo imperecedero, grabado y adornado en mi memoria. Iba con mi madre de la mano y a la salida de metro de Arguelles, esquina Altamirano, al lado del Cine Princesa en la calle de ídem, en la boca del metro, en todo lo alto, un emblema en rojo y azul con la palabra METRO, ostensiblemente visible, lo que hoy diríamos un logotipo eficaz.
Estaba en la fase en la que mi primera maestra, para leer me indicaba la eme con la e, -Me, la te con la r y con la o, -Tro. Todo junto -Metro. ¿Como explicar el éxtasis Teresiano que experimente al relacionar en mi mente lo leído y su significado?. Esa sensación de comprender, de relacionar, el momento sublime de entender, no hay parangón, ni la magdalena de Proust, ni farrapo de gaitas. ¡Ese fue el momento.! (Ahora unas fanfarrias, tampoco vendrían mal).
Mi madre debió pensar o exclamar –este crío-, ante mi expresión alucinada y esa afirmación tajante – ¡Mamá, ya se leer! – y para demostrárselo le solté – ahí pone calzados Elma y es una zapatería -, como se puede constatar, yo ahí, con poderío, sin cortarme un pelo, en plan torero, o sí se prefiere en plan castizo.
Esto era un domingo y quería ya una cartilla de más nivel. Me tuve que aguantar y esperar al lunes. ¿En fin!. Que se le iba hacer. Sí hay que esperar…
Me compraron la siguiente cartilla a pesar de mi insistencia de una superior, me compraron la que les dijera el maestro, siempre pensé que fue un dispendio innecesario. Aquella cartilla, sólo tenía frases y yo quería leer.
Esa frustración tan marcada a fuego en mi subconsciente, me persigue al día de hoy y me hace seguir leyendo, a mi edad, al menos un libro al año, porque sí no tengo la sensación de no quedarme a gusto. Ítem más. ¡Hasta ensayos he leído!. Y es que cuando me pongo…
Os invito sin más a la lectura sin obligación alguna, solo por daros el gustazo, pero antes que nada advertiros que tampoco es caro, sí te haces socio de una biblioteca lo amortizas enseguida.
¡Hala¡ a leer.
Se ofrecen en varios tamaños y texturas, variedad de temas, se opina de todo, te ríes, lloras a moco extendido, viajas y sí se te ha pasado algo, lo puedes volver a leer es decir le das al review. Es una cosa que mola. También sirve para llevar en el Metro.
¡Hala¡ a leer.
No te cortes, conviértelo en moda. Haz la prueba.
Yo desde que decidí leer un libro al año, como que me siento más culto y refinado.
¡Hala¡ a leer.
1 de julio de 2009
guantanamo

Guantanamo y Fray Luis de León.
Ha caído en mis manos una biografía de Fray Luis de León. Para una primera impresión, se puede consultar la Wikipedia, mas es recomendable recurrir a otras fuentes, como los libros, que se pueden leer en las Bibliotecas Públicas.
Fray Luis de León es detenido y encarcelado por la Inquisición.
Era sospechoso porque su madre era de origen Judío, porque había hecho una traducción del cantar de los cantares desde el hebreo, porque prefería la versión en hebreo a la versión “Vulgata”, que era en latín.
Preso desde el 27 de Marzo de 1572 hasta diciembre de 1576 - en total, cuatro años y nueve meses - con el temor siempre presente de sufrir tormento.
5 de abril de 1572 primer interrogatorio.
5 de mayo de 1572 se le presenta una acusación formal de ocho puntos, basados en su heterodoxia por su ascendencia judía.
Pasan casi dos años hasta que en marzo de 1574 se le “examina” de 17 proposiciones en latín y 30 en romance que pudieran ser heréticas.
En septiembre de 1576 está a punto de sufrir tormento “moderado porque el reo es delicado”.
El cardenal Quiroga desde Madrid, anula la sentencia y absuelve plenamente al reo.
Y en una extraña asociación de ideas me viene a la mente “ese lugar” llamado Guantanamo.
Y no se me ocurre ningún argumento sobre Guantanamo, solo pienso en Fray Luis de León.
Es suficiente.
24 de junio de 2009
Cuatro formas de lo mismo
1-No se si he pillao la gripe porcina o es que soy un cerdo, la gente que me conoce pensara que he pillao la gripe porcina, pues no soy un fanático de la limpieza, pero tampoco soy de los que van ahuyentado por el olor hasta las moscas mas recalcitrantes.
2-No se sí he pillao la gripe porcina o que para mi baldón, soy un cerdo, la gente conocida, como es obvio, pensara mas en la gripe porcina, por experiencia saben de mi y mas de una vez les habrá llegado de forma sutil algún efluvio mío, y estos efluvios ni son recalcitrantes, ni llegan a espantar a las moscas.
3-No se sí he pillao la gripe porcina o por el contrario me podrían definir como un cerdo. Espero por el contrario de los amigos un pensamiento positivo y se inclinen hacia la gripe porcina, algunos pueden desconfiar de mi aserto, pero puedo afirmar de mis olores una moderación consustancial, sin moscas asociadas a mi imagen.
4-El pillar la gripe porcina o ser un cerdo no es una dicotomía planteable, es mas se puede tener una gripe exótica y oler mal sin ser contradictorios. Es cierto que cuando estas malito tienes tendencia a no lavarte y recrearte en los olores propios, pero eso tiene un límite que marca la propia pituitaria y que termina con tu cuerpo serrano debajo del agua de la ducha, acompañado de gel o jabón. Reconozcamos el saber popular y la asociación de ideas, entre moscas y suciedad, hablemos claro, entre moscas y mierda, va intrínsecamente ligada y si hay moscas hay mierda y sino, es que es otra cosa.
22 de junio de 2009
el ombligo de Celestino
Celestino Hombrigo.Es un autor prácticamente desconocido, un autor de poemas breves,
una extraña mezcla de gregueria, haiku y decires.
Esta es una pequeña selección que me gustaría compartir.
Baja o sube, el perlado sudor sobre la piel.
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A mansalva, cae la lluvia sobre el tejado.
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Música escasa, cuando subyuga.
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Las cosas que fluctúan ingrávidas en el éter del inconsciente
son el paradigma de las mis aquiescencias insomnes.
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Mira como se rebaja el viento a brisa en sus cabellos.
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Escatimas añoranzas.
Bebes del aire que nos alimenta.
Aborrezco el aburrido discurrir cotidiano.
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Ayuntado.
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Despacio discurren los dedos en el aire.
Amasas fortunas, pierdes imperios,
todo lo eres, Dios entre píxeles.
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La camisa no llega al cuerpo.
El miedo se enseñorea.
Hay que matarlos. ¡A quién¡ A quién sea.
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Miscelánea de rumores y querencias.
Asomos de realidad invisible.
Sueños de amor perdido.
Aromas de un tiempo pasado.
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Aligustres plantados en el jardín.
Ahogos de pensamientos oscuros.
Alegrías efímeras del pensamiento débil.
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Mustias las flores que adornaron su pelo.
Amigos que quedan. Nuevos conocidos.
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Ansia de vivir a lo grande, tristeza del devenir cotidiano.
Quotidien.
Antiguas las palabras que cayeron de la boca.
Equilibra el hecho del sin vivir cotidiano.
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Aneurisma en el corazón.
Ambigua la carrera del sentimiento.
Quejumbroso por la pérdida lumínica.
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19 de junio de 2009
Se masca la tragedia
Algunos enteradillos ya sabrán a que me refiero, pero no me importa, yo a lo mio.
Voy a seguir contando la historia a que a mí se me ha ocurrido, al ritmo de la canción de Doña Concha en tierra extraña.
Nos habíamos quedado en el tiempo en que nacen un puñado de seres humanos más brutos. Van creciendo los interfectos, entre ellos este al que llamaremos C puntos suspensivos en adelante C..., que tenía un hermano con los cromosomas antiguos, a este le llamaremos por ejemplo A puntos suspensivos, en adelante, A...
Como hermanos, que os voy a contar, tenían sus altibajos, a veces se llevaban bien, otras discutían por cualquier cosa, es decir rutina fraterna.
Por supuesto los padres querían a sus hijos por igual, pero a C... le parecía que las sonrisas caían mas del lado de A...
-Fuese real o imaginario, es lo mesmo, era la basurilla en el corazón de C...
-A... era alegre y dicharachero, recogía frutos del campo y cogía algún animalillo que compartía con sus padres.
-C...prácticamente hacia lo mismo aunque alguna que otra vez partía con sus amigotes y traía piezas mas grandes, era costumbre que los cazadores se comieran los mejores trozos en el lugar de la caza y llevar a casa no precisamente los mejores bocados.
-C... llevaba unas grandes piezas que a él le parecía no era suficientemente alabadas.
En algún momento de este devenir, andaban los dos hermanos recogiendo algún fruto silvestre, cuando un juego fue degenerando en trifulca entre los dos hermanos y C... a la sazón mas fuerte, le da un viaje al tal A... que le deja turulato. En esas estamos cuando a C... le da por pillar un resto de animal que por ahí quedaba –entiéndase una quijada de asno-- que es que hay que explicarlo todo, y le arrea tamaño golpe que el pobre A... pasa a mejor vida y ahí se queda tirado mientras su hermano se aleja como sí tal cosa.
Al volver, digamos que al hogar, pues a saber como vivían, su Padre le pregunta extrañado por su hermano A...
-- C... donde está tu hermano.
-- Y C... le contesta la famosa frase – Acaso soy el guardián de mi hermano.
La cosa hubiera quedado, mal que bien de esta guisa, sino fuera porque encontraron el cuerpo del finado A..., y como los habían vistos juntos riñendo.
Las gentes lo vieron claro – blanco y en botella-- y le expulsan. Su propio padre se lo dice con frases ominosas – quedaras marcado por la infamia y lo transmitirás a las generaciones futuras.
-- C... se largo y se junto con otros y con el tiempo se harían con el poder de la comunidad, pero el cuento permaneció.
Lo cuentan las abuelas a sus nietos junto con otros cuentos misteriosos.
10 de junio de 2009
OJOS
Una cabeza inmensa soporta unos enormes ojos sobre un cuerpo escuálido. Te mira sin decir nada. Unas manos intentan recogerlo en el regazo para darle ternura, pero no hay arroz, no hay trigo, no hay comida y su cabeza se cae a los lados, no se sostiene y esos ojos, cada vez mas grandes, nos están mirando, me están juzgando. Sé que tiene hambre.
El hambre me observa. Tiene los ojos grandes, le ocupan la cara. Se le notan los huesos, me mira, no aparta su mirada, me está viendo, tiene hambre, su madre ya no tiene leche, se ha secado, también tiene hambre, le coge la mano, le apoya en su regazo, los dos tienen hambre. Te están mirando.
Otro niño de ojos grandes está de pie. Se tambalea muy levemente, sigue de pie, no se agacha, no tiene fuerza para sentarse. Ya no sabe que tiene hambre, sólo esta ahí esperando, y nos mira con sus ojos infinitos.
Sólo la tierra se adhiere a sus cuerpos, hay arena en el pelo, en los labios, en la garganta reseca, ausente de saliva, nada para tragar, y en la distancia se ve el caminar pausado del hambre final. Aquellos de la voz perdida en gargantas silenciosas, ya son mudas las palabras, se perdieron los sonidos, solo sus ojos inmensos nos miran continuamente, sin pedir nada. Los que tienen fuerzas para sentarse han optado por su último destino.
De sus cuerpos huye la carne, y la piel se retira hacia sus huesos, dejando los ojos a la vista. Sus ojos lo invaden todo.
Sí no existiera Dios ¿como justificaríamos sus ojos oceánicos?
Si existiera Dios, ¡estaría ahí, en sus ojos infinitos!.
5 de junio de 2009
Así en plural
Hay quién se atreve a decir, sin pruebas empíricas, que de golpe nacen, en poco tiempo, una generación diferente. Parece ser, que ocurre así en los batracios.
Unos bebes más torpes, menos peludos, son cuidados y amamantados por sus madres, tan velludas, y van creciendo, y el tiempo los revela no tan torpes, más bien ingeniosos, más listos, más cuidadosos. Ahora son, el orgullo de sus padres que no entienden a sus hijos, pero no les importa.
Y estos niños y jóvenes, ralos de pelo. ¿Se preguntarían de donde salen? Pues sus padres son torpes y feos, lo que hoy diríamos, impresentables para los amigos.
¡Bueno los otros padres no son muy diferentes!.
-Ya sabes, los otros padres son igualitos.
A veces ensueñan que sus padres son otros más ... presentables. A veces creen que algún error ha ocurrido.
-Eso persiste. Y sus hijos luego, también pensaron que los padres eran otros, hasta hoy que, a veces pienso que se equivocaron y me cambiaron en el paritorio del hospital.
Tiempos duros para un hormonado adolescente.
Pudieron ser pacíficos, pudiera ser.
Y se multiplicaron entre ellos (unos 500 de diferentes padres), pues no eran atractivos para sus primos homínidos, y luego fueron tantos, que fueron mayoría, y ocuparon eso que hoy llamamos nicho ecológico.
Y corrió el tiempo y vinieron milenios -- 80.000 años dicen -- como quién no quiere la cosa.
Y vuelve a ocurrir, otra variación, pero esta vez sólo en los varones, pues estos nacen con un cromosoma diferente -- ¿defectuoso? -- el cromosoma Y. Y ahora los machos llevan el par XY.
Son parecidos, tal vez más brutos, más caprichosos y egoístas, por fuera parecen más grandes, por dentro, algunos son feroces.
- SE MASCA LA TRAGEDIA

