15 de junio de 2020





No hay suficiente dolor

Entiendo el temeroso dolor en la vida cotidiana.
El necesario quebranto en el angosto valle,
la exasperación en la montaña más alta.
Se sufre un merecido castigo por tanta inquina derramada,
por nuestras tribulaciones diarias, o debo decir solo mis dudas,
hecho de menos la guía firme que me indique el camino,
el dejarme llevar por estos efímeros senderos.

No voy a descubrirte nada que no sepas con mi muerte.
Y si insinuadas,de tus ojos se dejan caer lágrimas,
déjalas mojar en la tierra que alguna vez paseamos juntos.
Hay dolor aquí.
Pero nunca hay suficiente dolor.

Yo quería cantar en el coro de Aretha Franklin.
Tener respeto, sentirme bien.

12 de mayo de 2020



Recuerdo a La Codorniz

“Cuando oigo la palabra cultura me entran ganas de echara mano de mi pistola” o algo así.
Tal es así que alguno podía tirar de ironía gallega porque nadie se iba a enterar. Gustaba de utilizar a Julio Camba y sus divertidos escritos para reírse un rato. Usaba humor made in Camba. Se pueden rastrear en sus crónicas cuando dice que es el alcalde el que vota al vecino o cuanto peor mejor para usted su beneficio propio de usted. Impagable el gesto ante semejantes parrafadas. 
Para quién no sepa reconocerlo le invito a leer sus Crónicas parlamentarias y sus comentarios sobre Europa cuando vaticinó la segunda guerra mundial treinta años después de 1919.
Entiendo que los culturetas no se enteren de nada, es más su desconocimiento de los humoristas me lleva a pensar en un prejuicio, pero… y los de..., ¿acaso lo desconocen también? ¿acaso ignoran lo que es el humor? ¿acaso es que se desprecia la cultura?
Tal y como yo lo veo hubiese sido el momento de echarse unas risas y recordar a nuestros mayores, empezando por La codorniz y recuperar a Julio Camba, Wenceslao Fernández Flores, Álvaro de la Iglesia, Tono, Edgar Neville, Enrique Jardiel Poncela y … Don Miguel Mihura. Por cierto, sabes, alma cántaro, que Mihura escribió la primera obra de teatro del absurdo Tres sombreros de copa (1932).
¿Habéis probado las bondades de la lectura? Cada vez que el cuerpo os pida acosar, golpear, vilipendiar, insultar... Probad a leer un rato, ¡no demasiado!, no vaya a ser que se os alegre una neurona.
En lugar de solucionarlo todo a base de golpes o insultos convendría recoger el guante de nuestros mayores.

Un poco de La Codorniz o de Hermano Lobo no nos vendría mal.

15 de abril de 2020



Concierto de montaña para coro y silencios.



El ruiseñor voló cercano,
llegó a su nido y nos cantó
a los tres.
Cantó para el ocaso.
Cantó para nosotros dos.
Últimas luces cubriendo las cumbres,
reflejando en los riscos insospechada gama de colores.
El sol se despide.
¡Hasta mañana!

Llega la brisa escurriéndose entre la fronda cercana,
sorteando las ramas, esquivando la flora.
Llega a tus mejillas, las arrebola.
Aparece la penumbra y el cielo se vuelve añil.

Llega el reclamo de las chicharras en verano.
La noche se despereza,
el cuco acompasa el silencio,
Al fondo, un cencerro,
y las ranas se suman al concierto.
Las ranas, el cuco, las chicharras, el cencerro.
Entre el Pico de la Miel  y el Collado del Pendón.
discurren serenos pasos.
He visto en el cielo una nube con forma de fantasma.
Llegó la calma.
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22 de marzo de 2020


 

 

Amanecer nº1



Sale el sol muy de mañana,
sale entre la peña y la copa del árbol.

Vienen juntos todos los haces,
alfa beta omega,
infrarrojos ultravioletas iones del espacio,
corrientes de neutrinos.

Desde mi rincón oculto,
con los ojos entornados
para esquivar tanta luz,
persigo con la vista, uno a uno,
todos los haces que inciden en la hierba,
en las hojas de los  árboles,
en ese pizpireto rebote de la luz en el valle
que llega en un santiamén a la ladera
del peñasco más alto para escalar suave hasta las alturas,
con el elegante movimiento de unas cortinas al descorrerse.

Hay un pájaro posado en el gorro del gnomo del jardín.
Una hormiga indiferente, duda, para al final rodear la cerámica coloreada.
Sale el sol muy de mañana.
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29 de febrero de 2020

En las nubes (Ángeles y demonios) 8



Lucifer: el ángel caído.


Una de las características esenciales de un Ángel de postín es la buena presencia, la galanura, y sin pecar de falsa modestia, que en mi caso era un clamor unánime, la apostura y el general donaire con que había sido bendecido.
Sí. Soy bello. En grado superlativo. Me hicieron así, no es merito mío. Añadiré que tanta belleza va acompañada de un cierto grado de inopia, bastante, de hecho tengo un mote, o sobrenombre: El Ángel Distraído.
Este alias se ha extendido como un reguero de pólvora en los ambientes cercanos, hasta el punto que, cuando sorprendo conversaciones ajenas comentando alguna cosa de un tal Ángel despistado, entiendo que hablan de mí, y me colocan en algún lugar de Babia o perdido entre las musarañas.(Sorprende lo de musa-araña. Qué son. Arañas de difusa inspiración , una sutil divagación, tal vez un etéreo adorno del techo difícil de ver. No sé)
En este lugar hay momentos de deambular tranquilo entre nubes sumido por las ensoñaciones, mis momentos entre algodonosos cúmulos, el plácido jardín paradisiaco donde deambulan los espíritus puros. Si, es el paraíso.
En algunos casos me he granjeado enfados por no responder a los saludos. Los pequeños tropezones, o encontronazos propios del caminar ausente, me han ocasionado algún altercado que otro. Inconvenientes  agravados por ciertos celos a mi posición elevada. Estatus atribuido a mí belleza, no a mí competencia, a pesar de haber dado amplias muestras de idoneidad en el desempeño de mis funciones.
Sólo un instante es suficiente para torcer un camino, otrora fácil, hoy tan deprimente. Un suceso baladí echó por tierra mi posición.
Caminaba como de costumbre perdido entre los terrenos de las Batuecas o entretenido por los cerros de Úbeda, y sin saber cómo, me caí. Me baje del cielo. Me despedí de las nubes.
La velocidad cada vez más acelerada de mi caída me devolvió a la realidad y asustado pedí ayuda. Mientras caía oía a lo lejos unas voces que decían: “Extiende tus alas, fatuo”.
Cuando quise darme cuenta e intentaba extender las alas ya se había estampado mi cuerpo contra el suelo. Tomé la medida a la tierra. Cuando quise darme cuenta e intentaba extender las alas ya se había estampado mi cuerpo contra el suelo.


No, no me pasó nada, evidentemente soy un espíritu y no tengo huesos para romperme.
Me molestaron, sí, me molestaron las sonrisas que detecté en los otros ángeles que se interesaban por mi estado; lo peor fue la visita del supervisor que me echó una mirada de arriba abajo y me soltó un: “ Tú no eres un ángel distraído,  tú eres un ángel caído, así que quédate ahí una temporada”.
Aquí estoy, lejos de los otros, aquí abajo. Ahora me llaman Cachano, antes conocido como Luzbel el distraído.
Me informa mi abogado que mi recurso, solicitando volver a las alturas, ha sido atendido con el plácet correspondiente; y en un par de días a lo sumo llegará la orden de reincorporación a mi antiguo puesto, previa alta médica expedida por el Servicio de Angélica Salud (SAS), siempre atentos al bienestar del prójimo.


P.D.: El tiempo transita a su bola y no tiene relación directa con lo que percibimos. Hago esta aclaración por cohesión interna de la historia, y así diferenciar los lapsos temporales que notan algunos: los de la materia carnal.
Lo que para mí puede haber sido una estancia de unos pocos días, pueden ser sentidos como milenios por los seres no espirituosos.


Nota: Echaré de menos Madrid

15 de febrero de 2020



 



 


Voy hacerte una canción




Voy a hacerte una canción,
quieras o no.
directo al corazón

Soy un gorrión paseando por tu pecho.
Hoy es primavera, mañana también.

Tu beso grabado en la piel
es un tatuaje que no se ve.

Voy a inundar de notas el cielo.
Caerán como suave llovizna
sobre tu cabello.

De la mano corriendo por el parque,
de la mano sentados en nuestro rincón.

Espérame en la parada del bus.
Juntos iremos al concierto,
bailaremos al ritmo de un rocanrol,
saltando juntos hasta que se nuble el sol.


Voy a hacerte una canción
quieras que no
directo al corazón

Voy a inundar de notas el cielo,
y caerán como dulce lluvia
sobre tu pelo.

24 de enero de 2020

En las nubes (Ángeles y demonios) 7




El silencio



Transito de mudos por el asfaltado suelo de la Megaciudad.
Brazos agitados, miradas torvas.
Ruido de zapatos pisando el pavimento, runrún de pies.
Bocas abiertas intentan expeler su silente ira.
Marcha silenciosa en la urbe tranquila.
No ha lugar para la toma del Palacio de Invierno.
Ya no se escuchan voces increpantes.
Las sirenas de la policía quiebran la quietud, en algunos ojos se detecta miedo.
Otros ojos destilan ira.
Cerca de ellos los más sensatos gesticulan, pidiendo calma.
La larga marcha silenciosa de los sin voz.
Extirpadas fueron las cuerdas vocales por manifestarse airadamente.
Los organizadores exigen sosiego.
(Sin voz protestan y en la televisión aparecen sus muecas, mientras una voz en off, cuenta a su manera, de que van sus reivindicaciones, cuales son sus quejas).
Y los comentarios de la buena gente, gente de orden.
“Algo habrán hecho cuando les quitaron la voz”
“Lo que tienen que hacer es trabajar”
“Señora, piden trabajo”
“! Ah ¡  cómo no se les oye”
“Les quitaron la voz por pedir trabajo a voz en cuello”
“Claro, no me extraña, si es que son unos alborotadores”.