9 de octubre de 2018

Naturales, enteros, irracionales e imaginarios






No hace mucho, hubo en algún lugar una biblioteca especializada en lo irracional y lo imaginario. Las gentes que la trabajaban manipulaban los libros según técnicas arcanas transmitidas oralmente. En el depósito había una habitación recóndita donde se encerraban viejos libros en armarios, como en cárcel que evitase su fuga. Los cristales de las vitrinas devolvían reflejos que no eran propios, y el temor a lo desconocido helaba el corazón. Por ese motivo irracional, sugestionados tal vez, nadie quería pasar por allí.  Algunos bibliotecarios, obligados por una petición, entraban en parejas, nunca solos. Su permanencia se reducía a lo meramente imprescindible.
            Un día, el más inconsciente de ellos, que se mofaba de los temores de los otros, haciendo caso omiso de advertencias y consejos de los veteranos entró solo, para despachar un encargo trivial: un libro- documento que se solicitaba para su consulta. Entrar y salir
no debía entrañar inconveniente alguno. No se debía dejar al usuario esperando por la necedad de los supersticiosos.
             En cinco minutos se le vio volver, silencioso, con la barbilla pegada al pecho, sin decir palabra, extrañamente reservado. Se acercó a su mesa y se puso a mirar fijamente la pantalla del ordenador, muy rígido, clavado a su asiento.
            Tras varios minutos de espera el lector preguntó por su petición a otro bibliotecario, y este inquirió al absorto compañero sobre la misma.  No contestó, pálido y sin moverse, con la mirada presa de un punto en la pantalla, mudo.
            Sorprendidos lo miraron sin saber qué hacer y se dieron cuenta que ante sus ojos, paulatinamente, el pelo se le volvía blanco. El lector sin esperar respuesta se dio la vuelta para jamás volver.
            De aquel bibliotecario lo que hoy se sabe es que no volvió a articular palabra,  que se pasa las horas sentado delante de un monitor apagado de un hospital a las afueras de la gran ciudad, sin apartar la vista, mirándolo obsesivamente.
Una de las bibliotecarias siempre sintió las sensaciones de su entorno y entre sus raras cualidades descollaba por su condición de "médium". Sin intención hablaba a sus compañeros de los espectros de las estancias. Solo ella ha ido a visitarlo y siempre vovía  deprimida. Siente miedo y se pregunta si no habría sido la causante de todo. Se responsabiliza de lo ocurrido, ya que se cree el puente inconsciente por donde penetra lo irreal:  Se deben extremar las precauciones al estar rodeados de lo Irracional y lo Imaginario, campando a sus anchas por la biblioteca”.
            Cuando el silencio más atroz se enseñorea de las estanterías, ella, que antes fuera locuaz, calla, y de su boca no salen historias de aparecidos, o de esas presencias que veía.
Algunos creen que, en realidad, los ve; prueba de ello es que ha pedido un cambio de destino.
             
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Publicado en Prosofagia. Revista literaria. Abril 2012. nº 15
Hoy desaparecida de la red.

6 de julio de 2018

Carta personal a Cataluña





Eras mi refugio donde aspiré algo de libertad en los tiempos de tribulación.
Fuiste el paso obligado que transitó Machado huyendo de aquella guerra.
Es el lugar donde admirar la última obra maestra de los hombres, aún en construcción, siempre creciendo, siempre por terminar.
Más arriba, cerca de la frontera, la casa de los sueños.
Caminar entre montañas por las capillas donde residen vírgenes y venus.
Leer un libro de poemas, encontrar el ritmo imprescindible que solo da tu lengua, pues la mía, a veces tan áspera, no podía con el verso de Elytis.
Descubrir la vasija de cristal rojo que el artesano transfiguró sin querer.
Irrepetible.
A pesar de lo que construimos juntos...
Ya no me quieres.






15 de abril de 2018

6 de abril de 2018



En la Revista Almiar 
podemos seguir estos poemas variados:
Brota la lluvia;
Buenos días;
Relente;
Moscas.

⏩😇🏁


24 de febrero de 2018

El coloquio de los perros


Febrero 2018

Ficciones:





Suplemento de poesía 2018 blog de la Revista digital de cultura Archivos del Sur 

desde Buenos Aires - Argentina- 

Año 16- edición 202- febrero de 2018

sol negro


poesía & poéticas

"Asfalto" del español Felipe Fernández Sánchez

domingo, 21 de enero de 2018

La revista Ariadna rc. cumple veinte años.

a  r  i  a  d  n  a      r  e  v  i  s  t  a      c  u  l  t  u  r  a  l 

78

e d i c i ó n   d e  I N V I E R N O  d e  d o s  m i l   d i e z   y   o c h o 

8d e   e n e r o   d e   2018


Volver a Ariadna

por Felipe Fernández Sánchez
Para Ariadna rc que cumple veinte años.

http://www.ariadna-rc.com/numero78-20aniversario/aniv19.htm

19 de enero de 2018



El mar azota la costa


Rocas asediadas por el agua,
otras trepan sobre sí, huyendo.
El viento húmedo y fresco  me resfría.
Las viejas rocas,
suaves de tiempo,
duras y arrugadas,
alguna vez vencidas,
por el mar.
Rocas,
por poco tiempo asilo
donde llorar.


II


Entre mis ojos y el mar,
las olas, el mar moviéndose,
que tal vez pueda salpicarme.

Escoger esa muerte.
Un día frío entre rocas frente a un mar
azotado por ondas enormes,
con un cielo cubierto
de tenue humedad.
Agradables caricias de una madre.
Dejad que el mar nos adormezca.
Ese mar que no se abandona.

Llevo un trasnu desbocado en las venas,
nunca olvida y siempre vuelve,
se trae mis quejas,
me trae mi angustia.