17 de mayo de 2010

La Batalla.


(Varados en los parajes desolados donde habita la inconsciencia, inmersos en la oscuridad de los pensamientos, una pléyade de individuos adustos, esperan impertérritos la orden del día.  Hoy toca estar serio).

Los fusiles relucientes y bien engrasados prestos a realizar su tarea, extraídos de sus fundas nocturnas. Armas y hombres. No es divertido. Hoy es un día aciago.
Civias,  el de la buena vista, ve en la lontananza las siluetas de la muchedumbre avanzando.
La sangre derramada mojará la tierra hasta donde alcance nuestra vista. Me hundo tras el parapeto donde me refugio. Nos llega el bramido de armas dispersas. Los primeros contactos, las primeras muertes.
Al Alba.
Con la luz empezamos a distinguir la multitud que se avecina. Algunos arrojan piedras. Temen los campos minados.
El oficial al mando con sus prismáticos en mano, levanta un brazo y lo sostiene en alto.
Cuando el brazo cae, decenas de voces repiten –fuego, -fuego, - fuego…
Disparamos sobre una multitud famélica que huye de una guerra y a los que negamos el paso. No es nuestro problema sí los suyos les quieren matar.

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Estaríamos buenos, si dejáramos entrar a esos muertos de hambre. Alterarían nuestro equilibrio, nuestra bien ganada posición.
¡ A cerrar la tierra que no pase nadie !.
Ya tienen bastante con los donativos de las o-ene-ges especializadas, que sostenemos y apoyamos. Pero lo quieren todo, les das el pie y quieren más, más, todo lo que es nuestro. Nos ven, y  desean lo que no es suyo, rondando en la distancia en pos de nuestros despojos.
Pero somos fuertes, no nos temblará el pulso.
Es nuestro trabajo, y lo vamos a realizar.

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En nuestro frente van cayendo los enemigos y se llena el campo de cuerpos mancillados por las balas.
Somos precisos, eficientes,  y sus cuerpos caídos van formando su propia barrera. Se agrupan los cuerpos en montones. Se forma una frontera, que pasó de línea imaginaria a cuerpos sólidos. Sus muertos nos lo facilitan todo. Según van cayendo unos sobre otros forman un muro que deben escalar, así nuestro tiro se afianza, se precisa, se vuelve mas relajado. Podemos apuntar sin agobios y el fusil no se calienta.
Una logística bien diseñada nos provee de municiones, antes de que se agoten.
Mientras los números impares descansan toman un trago y comen algo, los pares no cejamos en nuestro empeño. Cuando los pares descansamos, los impares cubren nuestro territorio.
Poco a poco, acumulamos puntos en la plei_esta, pero a lo real.
Un oficial me felicita, mi sector es de los más cumplidores. Estoy entre los más eficaces del regimiento.  Hay una buena ratio de disparo por hombre.
-- Gracias señor, aquí estoy para lo que gusten mandar.
En tres días agotadores se ha visto la pertinente eficacia de nuestras armas, la gran  motivación del cuerpo, la alta capacidad de nuestra industria de guerra.

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Al fin se ha disipado la amenaza de invasión.
Ahora es el turno de los zapadores y los sanitarios.
Grandes grúas excavan zanjas extensísimas para los cuerpos inertes. Los sanitarios buscan entre los caídos a los heridos y,  piadosos, los rematan con un tiro bien dado, para que no sufran.
En las zanjas se vierten los cuerpos, se les riega con nafta y un paramédico con lanzallamas prende la pira funeraria.
Nos han dado unas mascaras para filtrar el aire enrarecido que respiramos. El fuerte olor nos produce arcadas.
Se va cubriendo cada zanja con capas de tierra y turba, no para sofocarlo, sino para que la turba siga ardiendo con la tierra en su interior, con la ventaja ecológica de que los humos no contaminan nuestro aire.
Vuelve a amanecer, el sol calienta mi cara.
Me siento reconfortado.
He hecho bien mi trabajo.
He salvado a la civilización. Mi gran Civilización.

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Hay algunas voces críticas en nuestro bando. Reconocen que aunque drástica, la medida era necesaria, pero ponen remilgos con los niños.
Siempre están esos liberales con sus escrúpulos.
La democracia debe sostenerse con mano firme y no temblar ante sus enemigos.
Apañados estaríamos si tuviésemos la obligación moral de estudiar cada caso, de proteger a los ancianos, de velar por las mujeres, de salvar a los niños.
Una democracia abierta no es albergue para indeseables.
Sí quieres la paz, prepárate para la guerra
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Ha pesar de los discrepantes, hoy en nuestras casas pueden dormir tranquilos. En todos los hogares de la nación se puede exhalar, tras larga espera, tanta respiración contenida, tanto miedo soterrado.
Nosotros sabemos hacer nuestro trabajo.
Nosotros velamos por la libertad y nuestros ideales.
Nosotros somos el buen guardián.
¡Viva la Civilización Occidental!
¡Viva!

11 de mayo de 2010

Zozobra


Pienso expresar mi zozobra de forma dispar, según el estado de animo momentáneo, seré mentiroso si me conviene, ¿por qué no sacar provecho del autoengaño y la engañifa premeditada?. Es menester subsistir en un mundo tan cambiante que lo mejor es devanarse los sesos en sesudas elucubraciones de carácter variopinto y exquisito, como ese paté que no puedo tomar porqué soy vegetariano y arborista. Dedico mi ocio a la plena dedicación del estudio de las ramas arbóreas y su salutífero influjo en los humores linfáticos y paralinfáticos, vesiculares, hepáticos, pancreáticos, sanguíneos, intestinales, plasmáticos, estomacales, pulmonares y miocárdicos. Vivo en continuo estado de prevención contra cualquier manifestación de eso que podríamos definir como un estado de aquiescencia con el tópico y la barbarie, es una desazón que no apagan las pomadas naturales. Soy, en definitiva, la demostración palpable del espíritu que amalgama este mundo nuestro, tan contradictorio y elitista, como el más antiguo de los discursos monomaníacos que de vez en cuando se autodedica el hombre. 
--Evidentemente, estoy hablando de la salud.
--¿Estás seguro?.
--Puede que inconscientemente sea de la crisis financiera global.
--Pero, ¿tu te enteras de lo que has escrito?.
--Te crees que voy a rellenar la hoja en blanco con letras sin sentido, en un extraño juego autocomplaciente.
             --Me lo temo. Muchas veces me lo temo.

30 de abril de 2010

Mi hermana que sabe contar historias


         Las mejores películas que he visto, me las ha contado mi hermana, (Pepita). Su voz, su entusiasmo, su narración, nos tenía a mi madre y a mí, embelesados.
         Mi madre y mi hermana con el tiempo indistinguibles.
         Mi madre versus mi hermana, dos caracteres a la greña, dos mujeres de armas tomar.
         Mi madre la severidad. Una fachada que anteponía a si misma, sus gestos, las mas de las veces dirigidos a Pepa, se esfumaban cuando está nos narraba sus historias de cine.
         Ahí estábamos los dos, mi madre y yo, en la cocina, escuchando sin perder ripio, la voz y los gestos que acompañan a la película recién vista.
         Como nos llevaba de a poquitos, metiéndonos en el intríngulis fílmico. Su habla con representación incluida, de la mas teatrera de la familia.
         Mi hermana, once años mayor que yo , nos traía noticias de lo que ocurría afuera, en el mundo. Y me entusiasmaba, me hubiese gustado saber ver, como ella.
         Hay una tradición oral, que nos habla de un tiempo muy pretérito, cuando había un abuelo nuestro dedicado a rimar y a tocar la gaita, por las aldeas del Occidente Astur, desde La Braña.
         Pepa es su heredera directa. Un talento familiar prendido en su caletre de contadora, transformando aquellas viejas películas en un mundo mágico.
         Así paso, que sí alguna vez, vi su película, no era ni por asomo, la décima parte de bella que lo contado por ella.
         En el calor de la cocina nos reuníamos los tres, mi madre, mi hermana y yo.
         Mi padre se había ido al trabajo, en la fábrica donde trabajaba de vigilante nocturno. Mi hermano de emigrante en Suiza.
         Solos los tres, mis madres y yo, el benjamín.
         A veces no eran películas, eran sucedidos. No nos importaba, mi mama grande y yo, escuchábamos, y Pepa se paseaba, gesticulaba y veíamos claramente, con esa extraña capacidad para volver en imágenes, todas sus palabras.
Me hubiese gustado tener su talento, aunque algo se me ha pegado, un poquito de imaginación, un poquito de palabrería y con ello pretendo ser el bisnieto del titiritero. Un titiritero en papel, sobre un papel.
Pues yo crecí acunado entre sus brazos y sus historias, mi madrina, mi hada madrina, mi hermana.

El tiempo y la enfermedad atenuaron su voz, pero no te engañes, está ahí, y sigo bebiendo, copiando, plagiando historias.
Historias de amigos y familiares, trágicas o divertidas. Historias que nunca me cansan.

Las romerías con sus bailes, el cine y los paseos, los cuentos del trabajo, historias de los que se fueron, historias de los que están  al lado. Y su hija.
La juglaresa, la trovadora, mi madrina.
Recuerdo sus historia de oficina, sus trabajos y decepciones,
Cuando empecé a trabajar y a aprender de la vida, comprendí que cualquier cosa que me pasara era mejor si me lo contaba mi hermana.

Pues yo crecí acunado entre sus brazos y sus historias, mi madrina, mi hada madrina, mi hermana.


27 de abril de 2010

La Braña

La Braña

I

La aldea de la Braña, un asentamiento en la montaña, que en sus años de esplendor, llegó a reunir unas veinte casas a lo largo de una carretera que subía en cuesta, a otra aldea aún más lejana.
Veinte casas repartidas a lo largo de kilómetro y medio, con algunas ramificaciones que morían en las propias casas de labranza.
Esta aglomeración fue debida a que en este lugar, se apareció La Virgen.
Me contaron: en este lugar se apareció la virgen a un pastor y como señal, marcó el lugar, haciendo brotar del suelo una fuente de agua limpia y cristalina, es decir un manantial mariano.
Puedo dar testimonio, pues bebí del caño de la fuente allí construida.
Y exploré por detrás de ella, y constaté cómo se paseaba por el manantial un llimaco, muy limpio, eso sí.
Aparte de los escrúpulos modernos, doy fé y asevero que en mi memoria asociada a mis papilas soy incapaz de recordar un agua más fresca y más rica de la que bebí entonces; ora en la fuente, ora del cubo que en la cabeza portaban mis tías para abastecernos, de agua para beber, agua para cocinar, agua para lavarse la cara.
Las apariciones, y la fuente, propició que a unos cien metros, en lo alto de una cuesta, en una no muy extensa pradera, se erigiera una iglesia. Dedicada obviamente a su advocación y la parroquia de turno con rectoría y todo, pasó a tomar nombre del lugar “una braña” y al singularizarse, diose  la prestancia merecida.
“La parroquia de La Virgen de la Braña”.
Este asentamiento de finales del siglo XIX, propició un comercio de telas con sastra y un colmado, con algunos productos necesarios y algunas bebidas imprescindibles.
Y la Romería.
La Romería del 15 de Agosto, con sus ramos de acebo, con rosquillas de anís enlazadas, su sidra y su procesión.
En los prados colindantes a la fuente, acampaban cientos de romeros, empanada en ristre, tortilla y bollo preñao.
En casa, comida de fiesta y el famoso bollo dulce de la abuela, el único dulce que me gustaba de pequeño, hasta cuando crecí.

II




En la Braña caminas sin encontrarte con nadie. Días y días, algún rebuzno, mugido o balido informa que la aldea está viva.
Hay un colegio vacío en verano, donde aprenden las cuatro reglas los nenos del entorno.
Mi abuela tan pequeña como un duende, toda de negro, pañoleta a la cabeza y grandes manos de tanto trabajar. De pequeño me envolvía  en su regazo y dormía:
“-- En las montañas habitan los lobos, en las aldeas habitan los hombres temerosos de los lobos.
-- Se reconoce a un lobo en la espesura por el fulgor de sus ojos.
-- Sabes que nos llaman los Mediaorella.
-- Tu padre acarreaba traviesas en el monte.”



Cuando me dijeron que la abuela había muerto, quería llorar, que me vieran llorar, no pude.
Y me preguntaba, sí yo quería a mi abuela, porqué no sentía pena, porqué no tenía ganas de llorar.
Yo estaba a gusto con mi abuela, me gustaba estar con ella.
¿Porqué no sentía la angustia, el pesar, ese dolor, que he visto estallar en tantas gentes.?
Tal vez, sólo tal vez, mi abuela está conmigo y no me deja estar triste.
Sigue aquí, a mi lado, con sus grandes manos, acunándome.


18 de abril de 2010

VARIACIONES

Lo contaba nuestra madre. 2ª parte.
Su Padre.
Variación en mí menor
Mi madre me contó como sopraban la leche, para quitarle la nata. Esta servía para mercar por un poco de café y de azúcar, pues su padre había vuelto con esa necesidad de sus estancias en Cuba.
Mi abuelo era un indiano, pero de los probes.
Marchó a Cuba, no sé que hizo allí, pero ahorrados unos pesos, volvió para construir un caserío en las montañas, unas pocas tierras que había que levantar y una casa por hacer, una casa nueva.
Casó con mujer joven y pronto partió de nuevo en busca de más dinero para comprar tierras con los que acrecentar su pequeña hacienda en las montañas.
Empinadas tierras, insuficientes tierras para sacar adelante tamaña familia. A medio camino de Boal y La Caridad.
Sus hijos partieron al Uruguay en busca de trabajo. Años después, la intemerata de años después, llegué a conocer a una prima hermana y a su marido de visita por Madrid. Mi prima, es decir, la sobrina de mi madre, era mayor que  mi madre, a mí eso siempre me creó una extraña fascinación y las miraba, las dos de pelo blanco, las dos abuelas, tía y sobrina.
Mi madre y el tío Miguel conocían a sus hermanos mayores por carta, porque ellos nacieron con la segunda y definitiva vuelta del abuelo Ulpiano, que ya mas descansado en las tierras que había comprado con ese dinero, trabajosamente ganado en Cuba, se las ingenió con la abuela para propiciar el auge de la cabaña humana de montaña.
Y los pequeños crecieron con él presente, su café y su hernia.
En unas tierras tan pinas, que era necesario subir cestos de tierra sobre la cabeza o sobre las costas, a lo alto del eiro. Intentar fijar la tierra que se les escurría ladera abajo. Sujetar la tierra para sembrar un poco de trigo, o unas patatas, o maíz.
El maíz sirve para todo, los tallos para las vacas, de las mazorcas se saca grano para las aves de corral, también se hace harina, y se tuesta, y se le hecha leche soprada,  y se lo daban a mi madre para cenar, y lo odiaba.
         Las gachas, la harina de maíz tostado con leche o con caldo. Una vez compré Corn-flakes, mi madre me miraba raro y no consintió en probarlo, decía que era comida de cerdos. A mí en cambio me gustaba el maíz tostado, en eso me parecía al tío Miguel, supongo que además influía la cantidad de azúcar del tueste y la cantidad de azúcar que le añades con la leche. Había una variación, y era tomarlo con el caldo de rabizas, que sempiterno reposaba al lado del fogón.
Mi madre decía que ella odiaba las gachas de meiz, pero que si no se lo tomaba, su madre se lo guardaba para el desayuno, o para la comida, -pero la señorita se lo iba a comer-, al final mi madre se rendía por hambre y comía el maíz tostado y con un pelín de reproche a su hermano Miguel que se las comía con tanto gusto.
Cuenta mi madre de la suya, que al llegar el sábado preparaba un hatillo con una docena de huevos y con la mantequilla (que se hacia con las natas que durante la semana le habían sacado a la leche dejándola desnatada, quiero decir soprada). Mercaba la abuela en el emporio de la zona, la villa de Boal, importante núcleo urbano con casas solariegas y con poeta, pues sino recuerdo mal Carlos Bousoño es de esa tierra. Se vendía o se cambiaba, que no presté mucha atención, por un  cuartillo de azúcar, un cuartillo de café y un poco de tabaco para padre. El abuelo. Ulpiano.
Ulpiano, sonoro nombre de un abuelo que no conocí, asociado a un pocillo con café y a una petaca con tabaco de liar.




13 de marzo de 2010

Canal de noticias KZ21.


Canal de Noticias KZ21 siempre en lo álgido de la noticia, le informa:
Conexión con la playa.
Voz: Las ballenas varadas en la playa mueren lentamente de dolor, de hambre, de insolación. Tienen la piel reseca, en carne viva. Van a la playa y mueren hartas de tanta persecución y de tanta basura. Aquí muerte en directo, transmitido por KZ21, su canal de noticias.
La voz pregunta a un señor que casualmente pasa por la playa.
En el estudio:
Un experto a mil kilómetros de distancia explica lo poco que se sabe de los cetáceos y otros mamíferos marinos. Que llevan estudiando el aumento de suicidios de ballenas en los últimos diez años. No es un fenómeno nuevo, pero sigue sin tener explicación y esto es un motivo de preocupación.
Campaña Salvad la Ballena:
KZ21, SU CANAL, organiza una colecta para devolver a las ballenas a su hábitat.
Una iniciativa de su canal favorito.
Siempre en el punto álgido de la noticia.
Bancos que participan en este campaña ...
Dichas empresas colaboran en la recogida de fondos, sin gastos, por lo que el importe recaudado pasará a una cuenta bancaria. Se descontarán los gastos de mantenimiento de dicha cuenta.


Telepuntillas. 

 

El  Noticiero de Telepuntillas.


Sintonía de arranque. Melodía de continuidad. Preparados, en tres, dos, uno, ahora:
-- Ha llegado hasta nosotros la queja formal presentada por el gremio de balleneros por el deterioro que implica el suicido de ballenas para su medio de vida. Advierten que de seguir así se verán avocados al despido de parte de la plantilla, con el coste añadido del aumento de la tasa de desempleo y de las costosas indemnizaciones a pagar por los despidos, por lo que piden una inmediata reforma del mercado laboral más acorde con la legislación europea. Además, exigen ayudas para el sector para poder así mantener los puestos de trabajo de una profesión que ya forma parte de nuestra cultura, que forma parte de nuestro patrimonio cultural.

UN TIEMPO. Diario impreso de la mañana.

La bolsa. Información en tiempo real.

Ante la posible pérdida de materia prima los fabricantes de piensos han visto rebajada su cotización en bolsa.
Crisis inesperada del sector agroalimentario y su previsible pérdida de beneficios. El presidente de la patronal del sector ha solicitado una entrevista con el ministro del ramo y con el presidente de gobierno, para buscar alternativas para el sector en crisis. Como medidas inmediatas se plantea una urgente reforma del mercado laboral para afrontar con garantías la viabilidad de las empresas seriamente amenazadas por el masivo suicidio de las ballenas. Se pide la intervención del ejército para que acoten las zonas en las que las ballenas están varadas y salvar  a sus empresas del desastre, recogiendo en la misma playa todo lo ballenatamente aprovechable. Es necesario una rápida intervención de los poderes públicos para una pronta vuelta a la normalidad.
Noticias aún no confirmadas. Se advierte del creciente malestar entre los ganaderos por la inesperada subida de los precios de los piensos. Esto derivaría en un incremento de costes excesivo que no pueden afrontar con garantías. Sus márgenes se verían frenados por la competencia de terceros países, en muchos   casos subvencionados por los gobiernos. Piden una inmediata reforma del mercado laboral más acorde a los tiempos que corren. Aparte, las necesarias subvenciones imprescindibles para el sector. Un sector clave en la economía de este país.

El universal le informa. (prensa, radio y televisión).

El gremio de transportistas prevé una fuerte caída del transporte por carretera debido al suicidio de las ballenas en la playa. Han solicitado una entrevista con el ministro del sector para encontrar alternativas o soluciones. Plantean una reforma del mercado laboral y una mayor ayuda en las subvenciones para la compra de carburantes, para lo que están dispuestos a llamar a la movilización del sector.

La pagina Web de un conocido grupo ecologista denuncia la campaña de acoso que sufren por defender las ballenas. Han recibido diversas llamadas anónimas y correos insultantes. Denuncian la pasividad del gobierno ante unos valores que decía defender en su programa electoral. Se quejan de la actitud del circo mediático y de su negligencia y poco rigor en la noticia ya que son solo dos ballenas las que están varadas en la playa. También denuncian de la perdida de subvenciones que recibían como ONG y que se ha visto súbitamente suprimida sin explicación ninguna.
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Se espera con incertidumbre el duelo de este sábado entre las grandes estrellas del fútbol, Blasiño versus Nepomuceno. Partido que será retransmitido con generosidad de medios por esta cadena.

6 de marzo de 2010

CLUB DE LOS SUFRIDOS.



Esta es la historia de un mendrugo de pan, conocido también como chusco, por su similitud con esos panes que les repartían a los militares sin graduación, cuando prestaban sus servicios a la patria en los tiempos que era un servicio obligatorio.
El protagonista humano, sería, como no, mi hermano, nuevo habitante en Madrid, venido con mis progenitores y los suyos desde una aldea asturiana. Cuando la posguerra se había instalado definitivamente en la ciudad.
Los años del hambre.
Vivíamos en una habitación alquilada con derecho a cocina.
Encima de la mesa el resto de un chusco cae distraídamente en posesión de su mano, está un poco duro.
-- Ya no hay vuelta atrás, sus huellas están en el cacho pan.
-- ¿Qué hacer?. Ya de perdidos al río.
Una mirada alrededor de la estancia cocina, y silencio. Una rápida huida a la habitación alquilada con derecho a cocina.
En un momento se refugia debajo de la cama de nuestros padres, entre el somier y la baldosa, sin que nadie le moleste, en silencio.
Empieza a roer el pan duro, hasta que ni rastro de migas quedan. Una labor constante y paciente, desmenuzando el pequeño trozo de pan. Al final se ha quedado un poco dormido, en duermevela.
Una escoba diestramente utilizada le saca de su sopor y le empuja a salir de debajo de la cama.
No hay rastro del crimen, se comió las pruebas, nadie le ha visto, aún así deducimos que ha sido descubierto. Las expresiones de nuestra madre y las formas que van tomando su cara, no dejan lugar a dudas.
-- Le han pillado.
Se ha ganado una somanta palos, una muy seria reprimenda y unas miradas de lo mas inquisitoriales. Se deduce de toda la diatriba que el pan no era nuestro, era de la otra familia con derecho a cocina o de los caseros, información que no recuerdo con exactitud, porque no me lo contaron, o porque nunca me lo dijeron.
En la saga familiar quedó registrado el evento como la sustracción del chusco, o “el Chusco” a secas.
Se aceptaba como eximente el estado de hambre crónica de los residentes de la casa y aledaños.
La fama de mi hermano como hombrecito cabal, bajó muchos enteros. Y sirvió años después, en un tiempo estimado, de bastante prolongado, de risas, cuchufletas y sonrisas variadas por parte de los hermanos pequeños.
Era tan divertido imaginarse a mi hermano tan pulcro, debajo de la cama, comiendo pan duro.
Y lo repetíamos, de esa forma tan cansina que todos los críos saben utilizar hasta destrozar los nervios de los adultos.
-- Otra vez. Cuéntalo. Otra vez, porfa.
Ahora sé que era cruel.
Mi hermano, al contrario, supo convertirlo en una victoria dulce para le recuerdo y fundó para nuestras risa, el aclamado “Club de los Sufridos”, del que se autonombró secretario a perpetuidad; como presidenta nuestra madre, cómo no, y a mí me dejó ser miembro permanente de pleno derecho, por ser el benjamín de la casa y por tener predisposición a los percances.  Poco a poco se fueron incluyendo todos los miembros de la familia, también cónyuges, y con el tiempo, las nuevas generaciones crearon una amplia, no muy extensa, pero selecta selección de asociados, o miembros de pleno derecho del “Club de los sufridos”. 


28 de febrero de 2010

Lo contaba nuestra madre. 2ª parte.



Su Padre.
Mi madre me contó como sopraban la leche, para quitarle la nata. Esta servía para mercar por un poco de café y de azúcar, pues su padre había vuelto con esa necesidad de sus estancias en Cuba.
Mi abuelo era un indiano, pero de los probes.
Marchó a Cuba, no sé que hizo allí. Ahorrados unos pesos, volvió para construir un caserío en las montañas, unas pocas tierras que había que levantar y una casa por hacer, una casa nueva.
Casó con mujer joven y pronto partió de nuevo en busca de más dinero para comprar tierras con los que acrecentar su pequeña hacienda en las montañas,  empinadas tierras, insuficientes tierras, para sacar adelante tamaña familia.
A medio camino de Boal y La Caridad.
Sus hijos partieron al Uruguay y los pequeños crecieron con él, presente su café y su hernia.
En unas tierras tan pinas que era necesario subir cestos de tierra sobre la cabeza o sobre las costas, a lo alto del eiro. Intentar fijar la tierra que se les escurría ladera abajo. Sujetar la tierra para sembrar un poco de trigo, o unas patatas, o maíz.
El maíz sirve para todo, los tallos para las vacas, de las mazorcas se saca grano para las aves de corral, también se hace harina, y se tuesta, y se le hecha leche soprada,  y se lo daban a mi madre para cenar, y lo odiaba.
Había una variación, y era tomarlo con el caldo de rabizas, que sempiterno, reposaba al lado del fogón.
Mi madre decía que ella odiaba las gachas de meiz, pero que si no se lo tomaba, su madre se lo guardaba para el desayuno, o para la comida, pero la señorita se lo iba a comer, al final, mi madre se rendía por hambre, y comía el maíz tostado, y con un pelín de reproche a su hermano Miguel, que se las comía con tanto gusto.
Cuenta mi madre de la suya, que al llegar el sábado preparaba un hatillo con una docena de huevos y con la mantequilla que se sacaba de la nata (que durante la semana le habían sacado a la leche dejándola desnatada, quiero decir soprada).
Mercaba la abuela en el emporio de la zona, la villa de Boal, importante núcleo urbano con casas solariegas y con poeta, pues sino recuerdo mal, Carlos Bousoño es de esa tierra.
Se vendía o se cambiaba, que no presté mucha atención, por un  cuartillo de azúcar, un cuartillo de café y un poco de tabaco para padre.
Ulpiano, sonoro nombre de un abuelo que no conocí, asociado a un pocillo con café y a una petaca con tabaco de liar.



21 de enero de 2010

LA CASA ROTA

Haciendo esquina, en la manzana de la calle donde vivía, había una casa rota.
Un nombre para identificar el lugar, que luego he oído repetido para definir otros lugares, otras geografías.
La fachada en un ladrillo visto con impactos, tenía, o así lo recuerdo, unas especies de arcos en la fachada de la planta baja, unos arcos sin vano, mero adorno que agradaba a la vista.
No tenía portal, no tenía ventanas, estaban tapiados los huecos con algún tipo de ladrillo, distinto del conjunto, que lo afeaba.
Mis padres, gente de orden, pobres, afines al régimen, me enseñaron a desconfiar de los habitantes de la casa rota.
- Ten cuidado y no andes remoloneando por ahí, no sea que llegue la policía.
Con algún chiquillo del lugar me aventuré entre los escombros que servían como hogar a estos chavales y sus familias.
Una vez, sólo una vez hay en mi memoria un recuerdo de sus gentes. Hoy me arrepiento de no saber quiénes eran, porqué acabaron allí, en la casa rota.
Me resultaba mágico correr con otros chavales entre los cascotes, mientras los adultos trajinaban en sus quehaceres.
Veíamos a una mujer haciendo la comida y me pareció ver a un hombre leer el periódico.
Un día desaparecieron sus habitantes y los huecos fueron tapiados consistentemente, un día, y en silencio.
Un tiempo después la casa fue demolida a puro golpe, con sudor y piquetas, y empezó la construcción de un edificio moderno. Al ocupar su lugar conservó algo de la magia antigua. Una impronta del pasado, con un artilugio del futuro.
Dos cosas embellecen su recuerdo.
Lo exótico de un garaje con portón elevadizo, del que brotaba de vez en cuando, algún vehículo, en tiempos en los que eran innecesarios los garajes en Madrid, “habiendo tanto sitio en la calle”.
Y en la propia esquina, una librería de estrambótico nombre, “Antonio Machado”. Nunca entré, aunque pasaba el tiempo mirando sus escaparates cuando estaban intactos.
Mirar y no tocar.
Y el silencio.
Lugar de encuentro donde se podía practicar el lanzamiento de piedra y la pintura con mensaje, a la par que cualquier forma de expresión definida por su ideología.
Tuvo su punto, antes de, durante y en la transición a la democracia.
Mañana voy a pasar por la calle Benito Gutiérrez a propósito, a propósito entraré en la librería “Antonio Machado”, a propósito compraré un libro y a propósito será un libro de poemas de Antonio. Y otro será de Manuel.
Porque Don Antonio se merece que recordemos a su hermano.


3 de enero de 2010

Por un Anillo

Estaba el otro día dándome unas vueltas por los anillos de Saturno con la sana intención de apreciar, o mejor dicho, pasear mi vista por las mozas –casaderas o no- que se cruzaran en mi camino, y que por su lozanía -espléndida lozanía. ¡Vive Dios!- de algunas de ellas, fuesen un contento para mi ánimo. Cuando detuve un instante mis pasos, y reflexioné, varado como estaba en el polvo galáctico, y me dije:

- Hace rato que caminas y aquí no ha pasado nadie. Y no estoy siendo metafórico, ni pelín hiperbólico. No me he cruzado con nadie, bueno, a menos que se considere alguien a ese fotón verbenero que bota y rebota sin parar, abocado como va, por su incansable necesidad, de hacerse notar. Algo está pasando en el Sistema Solar, cuando el antes concurrido anillo carece hoy por hoy de algún atisbo de habitabilidad, salvando lo presente : –Yo-.

Decidí con un pronto, un tanto caprichoso volver, a la navecoche. Pues allí, más solo que la una, no se me había perdido nada.

Introdújeme en la cochinave.

Desprendíme de los atalajes propios del paseo anular y me decidí por un escaneo del entorno -gracias a mi pdf de adobe de ultimísima generación-, con la clara intención de localizar la presencia de algún paseante galáctico, si no por el anillo, al menos por las cercanías de Urano, planeta, por demás, tan ligado a la vida licenciosa; sin perder por ello de vista la circunspecta seriedad propia de un planeta del Sistema Solar.

Hete aquí, hete, que tres o cuatro barridos no sirvieron para nada, es decir, fueron infructuosos, afuera no había nada, nothing, rien de rien, en absoluto, vacío, la nada, ¡aggggh...! Cuatrocientas agitadas respiraciones después conseguí calmarme, para sin solución de continuidad, caer en la angustia, en la desesperación y la apatía, volver a la desesperación, para luego visitar la soledad, volver a caer en la depresión, después de dar un rodeo por la locura.

Viendo el jaez de la situación, el vehículo espacial al que impepinablemente estoy enchufado, me lanza unos chutes de adrenalina, en un claro intento de normalizar mis constantes vitales, -¡Yo creo que le echan algo más a la adrenalina!-, me estandarizo entonces, y sopeso la situación... me desespero.

Un grito desgarrador va brotando desde mi pecho hasta inundar los más apartados confines del espacio interestelar.

-- ¡Mami.!

-- Quiero volver con mi mamá.

En esos momentos de trémula inquietud, unas manos agitan mis hombros de forma acompasada y empiezo a oír una voz en la lejanía que cada vez se acerca más y más, hasta convertirse en un grito en mi oído.

- DESPIERTA, ¿TE QUIERES DESPERTAR YA!.

Es mi madre al rescate, sacándome del pozo, de ese pozo tan hondo que es LA SOLEDAD GALÁCTICA.

- T’AS TONTO, A QUE VIENE TANTO GRITO.

Seguro que estos son los efectos de una digestión pesada, aunque creo que voy a echar de menos a mi cochinave. Tenía los asientos reclinables, de cuero, y un equipo de música superpotente.

Imagínate el coro de las Valquirias, a todo pastilla zigzagueando entre los planetas. Lo malo es que no podía bajar la ventanilla, a cambio tenía unos altavoces externos tope guay. Sí.

22 de diciembre de 2009




YO SATURNO.



Yo, Saturno. El abuelo de los Dioses, Padre del infame Zeus que me echó de casa, escribo esta carta a mis queridos mortales para agradecerles su perseverante fervor a pesar de los muchos años transcurridos, a pesar de algunos años malos.


Llegan las saturnales, como todos los años, y en este momento me siento orgulloso de ser Saturno, aunque a veces he sido difamado.

(Goya, me has hecho mucho daño).

En mi honor, se han instituido unas fiestas conocidas como Saturnales, que van según años, entre el 13 y el 25 de Diciembre.

Son mis fiestas un solaz para los desposeídos, unos días en que el amo sirve al siervo.

Unos días para hacer regalos, para reunirse con los amigos a comer y a beber.

Unos días donde se juega a la lotería.

Unos días donde se despide el año vencido y se renuevan las energías para el venidero.

Y donde preparo la feraz tierra para las cosechas.

Un momento para recordar a los amigos, para visitarlos, porque a veces se nos olvida y a los amigos conviene cuidarlos.

Unos días llenos de buenos sentimientos, y un intento de renovarse y ser mejor.

Cuando recordamos a los ausentes.

Cuando queremos que el afecto gobierne nuestros actos.

Algunos se quedan sólo en hacer regalos, y no son de mi agrado. Un presente modesto y con cariño, me alegra el día, pero el mortal, tan dado a la exageración, es dispendioso.

Sí, en parte es culpa de los Olímpicos, tan dados a lo exuberante y grandioso, pero ¿qué se puede esperar de un padre de los dioses que expulsó a su propio padre?.

Yo, Saturno. Soy feliz cuando los amigos se juntan, cuando las familias se reúnen alrededor de la mesa, para compartir sus viandas y sus bebidas.

Bien es cierto que los vendimiadores me consideran su patrón.

Agradezco a los sacerdotes, que el día 24 concelebren mi día, y a todas las gentes que se acercan a orar en mi templo.

Gracias a todos.
Gracias a los mortales que abandonando los viejos dioses por otro más lucido han conservado mis fastos. Desde hace 2500 años me veneran a mí, a Saturno, y todo lo que ello significa.

Deseos de Paz, deseos de Amor, deseos de Abundancia.

Gracias os doy simples mortales por seguir presente en vuestros corazones.

No me importa el nombre que le déis, lo que importa es vuestro espíritu, vuestro corazón y en estos días, estáis conmigo, desde el principio de los tiempos.

Algunos dirán que se celebra otra cosa. No os engañéis, el único que renace todos los años en estas fechas soy yo, Saturno.

Otros sacerdotes pretenden que es el nacimiento del otro, pero ellos saben que nació en primavera y en el fondo no me importa, es un tipo, el tal Jesús, que me cae bien, pues va predicando la paz y el amor a todo el que se deja, y eso, amigos míos, me es grato. Así que no me importa compartir las alabanzas con este buen muchacho, aunque a veces se queje de que sus seguidores se olviden de su cumpleaños, pero es lo que yo le digo: aunque no sea tu cumpleaños, que mejor regalo puedes desear que su intento de seguir tus enseñanzas.

En el fondo no importa si es o no es tu cumpleaños y que sea el mío. Lo que importa es ver estos días en sus corazones, y sus deseos de mejorar, alégrate Jesús, no seas quejica, a mí me dedican unos días al año y tu arrasas en el resto del calendario.
OS DESEO UN FELIZ AÑO NUEVO,
OS LLEVO EN EL CORAZÓN.

EL 2010 VA A SER MEJOR.


FIRMADO


SATURNO PADRE DEL PADRE DE LOS DIOSES


2 de diciembre de 2009

Para Paola que hoy cumple años


PAOLA

A Paola le gustan los cuentos.

¿Y sí te sonríe?

Le hablas horas y horas,

de princesas, de hadas y de duendes.

Tiene cosas en común con la Sirenita.

Pero como vive en Madrid,

pasa en la piscina sus mejores horas.

Paola en el agua.

Y si el tiempo lo impide, en casa,

llenamos las paredes con palacios bajo el mar.

Desde su palacio submarino,

te invita a té con sonrisas,

o a un gracioso café con galletas.

Si Paola quiere,

eres Neptuno, o un príncipe,

o una estrella sobre la Mar.

Desde sus ojos conseguidores,

navegan hasta nosotros chispitas mágicas,

que nos envuelven.

Y entonces nos vemos,

y somos, [por primera vez],

el aguerrido príncipe,

que Paola dibuja.

¡Que duro volver a casa

desde el palacio!.

¡Que duro salir del agua!.

.-.-.-.

Para Paola que vuela sobre las olas.

22 de noviembre de 2009

DIARIO DE UN TALIBAN II

A todos los Guille, Felipes, Susanitas, Manolitos, Miguelitos y Libertad del mundo.

AVISO Nº 1

Comunicado público: Se advierte que, todo el que tenga intención de pedir relaciones, pedir salir u otras variantes a la señorita Mafalda, que sepa, que yo me llamo Felipe.

No quiero que os hagáis ilusiones u os creéis falsas expectativas.

Podéis ser amigos.

Se toleraran los amores platónicos.

Nota: Le ruego se dé la máxima difusión.

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Leo para robar las palabras de otros.

Las palabras son de quién las necesita.

Intertextualizar para conseguir besos (besos como Catedrales).

En el metro una voz anuncia; próxima estación ANTONIO MACHADO.

Si hay colores en la calle, si hay canciones en el corazón. Hay sonrisas.

En el metro una voz anuncia; próxima estación RUBEN DARIO.

Consideramos miembros de honor, con todos los honores a Les Luthiers.

Admiradores de Mafalda.

Mafaldeños, Mafalderos, Mafaldelenses, Mafaldunos, Mafalderinos, Mafalditos, Mafaldoctos, Mafaldesienses, Mafaldabetos, Mafalgliotos, Mafaldebinos, Mafaldiolos, Mafaldileños ... La de palabras que se pueden reconstruir con Mafalda.

Aquí estoy, inasequible al desaliento, lanzando mi voz al mundo.

En mi casa guardo un rincón especial para Mafalda y sus amigos.

Se reserva el derecho de admisión, no a los vocingleros, exaltados y procaces.

Exabruptos no, gracias.

Bienvenidos sean los jardineros de macetas.

Bienvenidos los pelagatos.

Bienvenidos los guapos por dentro

Bienvenidos los guapos por fuera

Bienvenidos los reversibles

Desde aquí hago un llamamiento para apagar la tele media hora al día.

No se trata de cambiar las cosas hoy, se trata de querer cambiar.