I
II
Sigue aquí, a mi lado, con sus grandes manos, acunándome.
PAOLA
A Paola le gustan los cuentos.
¿Y sí te sonríe?
Le hablas horas y horas,
de princesas, de hadas y de duendes.
Tiene cosas en común con la Sirenita.
Pero como vive en Madrid,
pasa en la piscina sus mejores horas.
Paola en el agua.
Y si el tiempo lo impide, en casa,
llenamos las paredes con palacios bajo el mar.
Desde su palacio submarino,
te invita a té con sonrisas,
o a un gracioso café con galletas.
Si Paola quiere,
eres Neptuno, o un príncipe,
o una estrella sobre la Mar.
Desde sus ojos conseguidores,
navegan hasta nosotros chispitas mágicas,
que nos envuelven.
Y entonces nos vemos,
y somos, [por primera vez],
el aguerrido príncipe,
que Paola dibuja.
¡Que duro volver a casa
desde el palacio!.
¡Que duro salir del agua!.
.-.-.-.
A todos los Guille, Felipes, Susanitas, Manolitos, Miguelitos y Libertad del mundo.
AVISO Nº 1
Comunicado público: Se advierte que, todo el que tenga intención de pedir relaciones, pedir salir u otras variantes a la señorita Mafalda, que sepa, que yo me llamo Felipe.
No quiero que os hagáis ilusiones u os creéis falsas expectativas.
Podéis ser amigos.
Se toleraran los amores platónicos.
Nota: Le ruego se dé la máxima difusión.
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Leo para robar las palabras de otros.
Las palabras son de quién las necesita.
Intertextualizar para conseguir besos (besos como Catedrales).
En el metro una voz anuncia; próxima estación ANTONIO MACHADO.
Si hay colores en la calle, si hay canciones en el corazón. Hay sonrisas.
En el metro una voz anuncia; próxima estación RUBEN DARIO.
Consideramos miembros de honor, con todos los honores a Les Luthiers.
Admiradores de Mafalda.
Mafaldeños, Mafalderos, Mafaldelenses, Mafaldunos, Mafalderinos, Mafalditos, Mafaldoctos, Mafaldesienses, Mafaldabetos, Mafalgliotos, Mafaldebinos, Mafaldiolos, Mafaldileños ... La de palabras que se pueden reconstruir con Mafalda.
Aquí estoy, inasequible al desaliento, lanzando mi voz al mundo.
En mi casa guardo un rincón especial para Mafalda y sus amigos.
Se reserva el derecho de admisión, no a los vocingleros, exaltados y procaces.
Exabruptos no, gracias.
Bienvenidos sean los jardineros de macetas.
Bienvenidos los pelagatos.
Bienvenidos los guapos por dentro
Bienvenidos los guapos por fuera
Bienvenidos los reversibles
Desde aquí hago un llamamiento para apagar la tele media hora al día.
No se trata de cambiar las cosas hoy, se trata de querer cambiar.


Bajo la presión del entorno sucumbe una vez más los espacios de mi infancia.
o Me robaron el cine de verano.
o Hasta luego Luckas.
A mi me gustaba el cine de verano.
El lugar donde veraneo. Un fuerte calor y una gran humedad. Es el Bochorno.
Había noches, calurosas noches, cargados de bocatas. Una familia con críos, con abuelos, y con cojines.
Cojines bajo el brazo, cada uno con el suyo y unas rebecas p'al relente.
En la pantalla una pelí, en la mano “Palomitas of course”, agua, refrescos y una cerveza para papá.
Las palomitas eran nuestro premio después de acabar el bocata.
Un clamoroso estrépito saluda el trompazo que se ha ganado el villano, ese pedazo de malhechor y malandrín. Es influencia del abuelo.
El abuelo nos manda callar, pues no se entera de la película. Afortunadamente los otros niños en el cine no le hacen caso, se abre la veda para vitorear en el cine.
Mi hermano pequeño siempre se duerme a mitad de la película y tengo que contársela luego. Yo me encorajino, porque sí se va a dormir que se quede en casa viendo la tele.
Abrieron un cine para todas las estaciones, con aire climatizado.
Nos cerraron el cine de verano.
Adiós al bocata, las palomitas y a volver medio dormido, a caballo sobre mi padre.
Adiós a la doble sesión continua.
Ahora he ganado, una única película, al doble de precio, con aire acondicionado y en silencio. -¡Que como venga el acomodador!.
Adiós al cine de verano. Adiós