28 de febrero de 2010
Lo contaba nuestra madre. 2ª parte.
21 de enero de 2010
LA CASA ROTA
3 de enero de 2010
Por un Anillo
22 de diciembre de 2009
FIRMADO
SATURNO PADRE DEL PADRE DE LOS DIOSES
2 de diciembre de 2009
Para Paola que hoy cumple años
PAOLA
A Paola le gustan los cuentos.
¿Y sí te sonríe?
Le hablas horas y horas,
de princesas, de hadas y de duendes.
Tiene cosas en común con la Sirenita.
Pero como vive en Madrid,
pasa en la piscina sus mejores horas.
Paola en el agua.
Y si el tiempo lo impide, en casa,
llenamos las paredes con palacios bajo el mar.
Desde su palacio submarino,
te invita a té con sonrisas,
o a un gracioso café con galletas.
Si Paola quiere,
eres Neptuno, o un príncipe,
o una estrella sobre la Mar.
Desde sus ojos conseguidores,
navegan hasta nosotros chispitas mágicas,
que nos envuelven.
Y entonces nos vemos,
y somos, [por primera vez],
el aguerrido príncipe,
que Paola dibuja.
¡Que duro volver a casa
desde el palacio!.
¡Que duro salir del agua!.
.-.-.-.
22 de noviembre de 2009
DIARIO DE UN TALIBAN II
A todos los Guille, Felipes, Susanitas, Manolitos, Miguelitos y Libertad del mundo.
AVISO Nº 1
Comunicado público: Se advierte que, todo el que tenga intención de pedir relaciones, pedir salir u otras variantes a la señorita Mafalda, que sepa, que yo me llamo Felipe.
No quiero que os hagáis ilusiones u os creéis falsas expectativas.
Podéis ser amigos.
Se toleraran los amores platónicos.
Nota: Le ruego se dé la máxima difusión.
***********
Leo para robar las palabras de otros.
Las palabras son de quién las necesita.
Intertextualizar para conseguir besos (besos como Catedrales).
En el metro una voz anuncia; próxima estación ANTONIO MACHADO.
Si hay colores en la calle, si hay canciones en el corazón. Hay sonrisas.
En el metro una voz anuncia; próxima estación RUBEN DARIO.
Consideramos miembros de honor, con todos los honores a Les Luthiers.
Admiradores de Mafalda.
Mafaldeños, Mafalderos, Mafaldelenses, Mafaldunos, Mafalderinos, Mafalditos, Mafaldoctos, Mafaldesienses, Mafaldabetos, Mafalgliotos, Mafaldebinos, Mafaldiolos, Mafaldileños ... La de palabras que se pueden reconstruir con Mafalda.
Aquí estoy, inasequible al desaliento, lanzando mi voz al mundo.
En mi casa guardo un rincón especial para Mafalda y sus amigos.
Se reserva el derecho de admisión, no a los vocingleros, exaltados y procaces.
Exabruptos no, gracias.
Bienvenidos sean los jardineros de macetas.
Bienvenidos los pelagatos.
Bienvenidos los guapos por dentro
Bienvenidos los guapos por fuera
Bienvenidos los reversibles
Desde aquí hago un llamamiento para apagar la tele media hora al día.
No se trata de cambiar las cosas hoy, se trata de querer cambiar.

15 de noviembre de 2009
Celestino Hombrigo. IV
10 de noviembre de 2009
Cine de Verano

Bajo la presión del entorno sucumbe una vez más los espacios de mi infancia.
o Me robaron el cine de verano.
o Hasta luego Luckas.
A mi me gustaba el cine de verano.
El lugar donde veraneo. Un fuerte calor y una gran humedad. Es el Bochorno.
Había noches, calurosas noches, cargados de bocatas. Una familia con críos, con abuelos, y con cojines.
Cojines bajo el brazo, cada uno con el suyo y unas rebecas p'al relente.
En la pantalla una pelí, en la mano “Palomitas of course”, agua, refrescos y una cerveza para papá.
Las palomitas eran nuestro premio después de acabar el bocata.
Un clamoroso estrépito saluda el trompazo que se ha ganado el villano, ese pedazo de malhechor y malandrín. Es influencia del abuelo.
El abuelo nos manda callar, pues no se entera de la película. Afortunadamente los otros niños en el cine no le hacen caso, se abre la veda para vitorear en el cine.
Mi hermano pequeño siempre se duerme a mitad de la película y tengo que contársela luego. Yo me encorajino, porque sí se va a dormir que se quede en casa viendo la tele.
Abrieron un cine para todas las estaciones, con aire climatizado.
Nos cerraron el cine de verano.
Adiós al bocata, las palomitas y a volver medio dormido, a caballo sobre mi padre.
Adiós a la doble sesión continua.
Ahora he ganado, una única película, al doble de precio, con aire acondicionado y en silencio. -¡Que como venga el acomodador!.
Adiós al cine de verano. Adiós
1 de noviembre de 2009
Nunca pasa nada.
Llegamos al Campo de exterminio de Bełżec por nuestros medios, somos turistas.
Hemos llegado tarde para visitar el museo, mas las puertas abiertas y un horario en el monumento nos informa que aún tenemos dos horas para hollar con pasos y miradas el austero recinto.
“Construido para limpiar la zona. Una vez cumplidos con creces los objetivos, se procede a desmantelar el lugar y dinamitar las construcciones especiales. Aplanar la zona. Ocultar cualquier tipo de vestigio”.
No me atrevo a cruzar el umbral.
Dudo.
Un adulto, rodeado de jóvenes con Kipá, explica no sé qué historias en su lenguaje incomprensible.
Una suave pendiente obliga a levantar la mirada hasta las lindes del campo actual, donde una ristra de árboles marca los confines del campo. Una ristra de árboles como un conjuro para purificar el humo, latente sesenta años después.
Al acabar el granito, empieza a la derecha un rectángulo inmenso cubierto con las escorias. Enormes escorias de algún gran horno. A la izquierda, otro campo de escorias y cenizas. En el medio, un estrecho paso que se hunde en la tierra.
Escorias, restos, cenizas, desolación, escorias.
Un grupo camina por el no tan estrecho paso, casi plano. Son paredes que se elevan.
Vacío el camino. Empezamos a caminar entre los campos de escorias, viendo como las paredes crecen hasta llegar mas arriba de mi cabeza.
Y me hundo.
Al mirar hacia arriba, las paredes cada vez mas altas. Y oigo gritos callados. Llevo mis dientes enganchados, férreamente encajadas las mandíbulas, algo me pesa, algo dentro de mí me pesa.
No, no he roto a llorar, sólo una pequeña dificultad al tragar y unos ojos un tanto vidriosos. Llegados al final del pasillo, una extensa pared de lamentaciones con un texto del paciente Job. A derecha e izquierda unas escaleras para salir del foso.
En la pared de la derecha empieza una letanía de nombres propios, pacientemente ordenados. Todos los nombres y sus variaciones. Nombres de gente: Antoine, Anton, ... Maria, Maran, Mario, ... en la pared de la derecha, en la pared de la izquierda. Los nombres de los que aquí fueron apeados.
Todo es confusión, preferiría quedar impasible. Lo preferiría.
No tengo ningún derecho a llorar.
Intento decirle algo a E, ... y mis labios no se mueven. Imposible abrir la boca, silencio y una hilera de árboles lo circunscriben, haciendo frontera.
Al final de los peldaños los ojos saltan a la fila de árboles, árboles verdes cercando del campo. Un contraste verde y vivo. La naturaleza. En el suelo, la escoria negra y gris que cubre la ladera. Lo humano.
Losa tras losa, acotando el campo de escorias, lo bordean con nombres repetidos, y con distintas fechas. Una ciudad, 1 de Enero de 1942; otra ciudad, otra fecha; otra ciudad, otra fecha; otra ciudad, otra fecha... Uno tras otro, los nombres de pueblos y ciudades donde vivían gentes.
Minuciosos. Se aseguraron volviendo las veces precisas. Así otra losa, la misma ciudad, diferente fecha...
Seguros están de que no queda nadie. Las cenizas a la tierra para alimentar el bosque. Las construcciones voladas.
Dejarlo todo tan limpio como antes.
Aquí, nunca pasa nada.
El eterno camino que nos lleva a Bełżec.
Campo de escorias. Olor a muerte.
Voy con mi paso asustadizo y oigo en mi mente los ayes callados de ese pueblo, desvanecido hace ya sesenta años.
Aún amagan las lagrimas por salir, cuando vuelvo a Bełżec.
No tengo ningún derecho a llorar.
Una sola vez fui, pero vuelvo y vuelvo con mi memoria, y no puedo borrarlo.
Y voy bajando por el estrecho pasillo que nos lleva al mural de nombres propios grabados en la piedra. Se ven las escorias. Y el horizonte del pasillo sube hasta cegar el campo inerte. Y ahora aumentan los quejidos, aumenta el frío.
Y nos vamos hundiendo.
Bajando a la muerte de un pueblo del pasado, un pueblo del presente.
Perdiéndose en la parte mas aciaga del ser humano.
30 de octubre de 2009
Feliz cumpleaños Sandra
28 de octubre de 2009
La casa que brota de la agreste roca.

En Cáceres.
De la dura peña nacen los cimientos del viejo Cáceres.
Se asientan los cimientos de la casa solariega sobre una roca vieja.
Su basamento se apoya en ella.
Las casas desde las rocas, nacen al mundo por la voluntad del hombre, su necesidad, su capricho.
Roca pulida por el tiempo y por la humana presencia.
Roca sosteniendo la piedra tallada.
Roca aguantando la casa, la de altas paredes, en las calles estrechas que se pueden tocar con los brazos extendidos.
Las casas, sus torres, las mismas construcciones que el famoso tapiz del tiempo ha dado lustre y en el que la hiedra ha trepado.
La hiedra otoño y verde, ha pintado de colores la casa, la hiedra encaramada hasta el balcón de los suspiros.
La hiedra que cada otoño renueva su traje.
La hiedra para asaltar amores.
La hiedra, el modisto natural, no tiene reparo en calzar al mundo con cómodos escarpines.
La hiedra y sus trajes a medida. La hiedra es tolerante con la poda cuando entiende que le tira un poco la sisa.
La hiedra pared arriba.
La hiedra candoroso primor que nos abraza.
La hiedra nos abraza con el primor candoroso de una abuela,
con su tierno abrazo,
con su manto verde y oro, en otoño,
con su manto verde contento en primavera.
Las hiedras, las parras, las torres mochadas.
Es Cáceres.



