19 de enero de 2018



El mar azota la costa


Rocas asediadas por el agua,
otras trepan sobre sí, huyendo.
El viento húmedo y fresco  me resfría.
Las viejas rocas,
suaves de tiempo,
duras y arrugadas,
alguna vez vencidas,
por el mar.
Rocas,
por poco tiempo asilo
donde llorar.


II


Entre mis ojos y el mar,
las olas, el mar moviéndose,
que tal vez pueda salpicarme.

Escoger esa muerte.
Un día frío entre rocas frente a un mar
azotado por ondas enormes,
con un cielo cubierto
de tenue humedad.
Agradables caricias de una madre.
Dejad que el mar nos adormezca.
Ese mar que no se abandona.

Llevo un trasnu desbocado en las venas,
nunca olvida y siempre vuelve,
se trae mis quejas,
me trae mi angustia.





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